lunes, 22 de agosto de 2011

CAP. 20

Se le formó un gran nudo en la garganta al tiempo que Tom se estiraba, y sacaba pecho contra el dolor que sus palabras parecían infligir en él.
-Porque el amor que sentía por tu hermano -continuó conmovida-, no es nada comparado con el que siento por ti.- Tom abrió los ojos de par en par, mirándola a la cara con esperanza.-Bill fue el padre que perdí, el amigo que nunca he tenido, una figura de fantasía que satisfacía algunas de mis necesidades de colegiala. Pero tú tenías razón... estaba tan alejado de la realidad como los personajes de los libros que tanto amaba. Aunque llegamos a querernos y apoyarnos el uno al otro, él no era, y nunca podría haberse convertido en mi amor, en mi amante en el verdadero sentido de la palabra. Ahora me doy cuenta. Bill era un hombre con poco impulso sexual, que se sentía más a gusto pensando en el sexo que haciéndolo. La única vez que estuvimos juntos fue un desastre. Bill lo sabía, pero yo... yo era muy ingenua y pensé que las cosas podían mejorar con el tiempo.
Agitó la cabeza, sonriendo con tristeza por el recuerdo.
-Bill, sin embargo, era mucho más listo de lo que ninguno de nosotros podemos pensar. Creo que nos unió porque notó la química que se había producido entre los dos desde el principio. Sí, también me doy cuenta ahora. ¿Por qué si no yo me ponía tan nerviosa cuando estabas cerca de mí? ¿Crees que normalmente me sonrojo y tartamudeo como una niña ingenua del siglo dieciocho? ¡Te aseguro que no! Pero tú... contigo, Tom, era un desastre continuo.
-¿Me estás diciendo que siempre me has querido? -preguntó él, totalmente asombrado.
-No, igual que tú, no lo creo. Pero sí creo que el deseo que sentimos al principio se convirtió en algún momento en amor. Llegamos a conocernos mejor y nos gustó lo que vimos.
-¡Qué sabia! -murmuró él-, ¡alguien tan joven!- Se acercó lentamente para situarse a su lado y tomar su mano. -No estoy seguro de que te gustase lo que viste, pero yo sé que me gustó mucho lo que vi. No creo que merezca tu amor, cariño mío, pero lo voy a guardar como si fuera la joya más preciada. Porque tu amor es un tesoro inapreciable. Inapreciable...
Se inclinó y levantó la palma de la mano de _____ hasta sus labios, besándola de forma muy tierna durante un rato largo e íntimo. Por fin, abrió los ojos y bajó su mano.
-Maud y mi madre están en el pasillo, esperando verte -dijo-, ¿puedo llamarlas?
-Por supuesto.
-Y Wilma no ha parado de llamar por teléfono. Debo llamarla ahora que estoy seguro de que estás bien.-Claro.
-¿Prometes amarme toda la vida, hasta que la muerte nos separe?
Ella sonrió.-Claro...


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-¿Estás segura de que te puedes hacer cargo?
-He tenido hijos, _____ -dijo simone con firmeza-. Un niño de cinco meses no me va a dar ningún problema. ¿Verdad que no, Bill? -dijo acariciando la barbilla del bebé. Bill seguía durmiendo como si tal cosa.
-Es un niño muy bueno -le aseguró simone-. Deja de preocuparte.
_____ miró a su hijo y se volvió a sorprender. Aunque era la viva imagen de su padre, con su pelo negro y sus fuertes extremidades, también compartía con aquel que le daba nombre su tranquila naturaleza. Le había ilusionado mucho que Tom propusiera Bill como nombre para el niño. El gesto significaba mucho para ella. Desde que había nacido su hijo, Tom era un hombre mucho más tranquilo en general. Adoraba al pequeño Bill. _____ estaba encantada con el niño, aunque trataba de disimularlo un poco. Ella se había dado cuenta de que ser esposa y madre requiere hacer malabarismos con los sentimientos, por lo que había accedido a la propuesta de Tom, de irse una temporada juntos para estar solos. _____ estaba más que deseosa de tener a su atractivo esposo sólo para ella, pero le resultaba difícil abandonar sus responsabilidades maternales.
-He dejado una nota con sus costumbres en el tablón de la cocina -dijo por enésima vez.
-Sí, querida -simone era la paciencia personificada -. Si tengo alguna duda, siempre puedo llamar a Maud. Y en caso de desesperación, incluso puedo llamar a los padrinos de Bill.- _____ notó cómo la dominaba el pánico.
-¡Pero Wilma no ha tenido ningún niño! Y Harvey es un inútil con los niños. Eso dijo él.
-Deja de armar tanto revuelo, _____ -dijo Tom cariñosamente mientras bajaba las escaleras con las maletas en la mano.- _____ suspiró.
-Supongo que estoy empezando a convertirme en una quisquillosa.
-Y por eso necesitas un descanso. Vamos, tenemos que llegar pronto, de lo contrario perderemos el avión -Tom puso las maletas cerca de la entrada principal y luego volvió para darle a su madre y luego a su hijo un beso en la mejilla-. Adiós, hijo. Mantén a tu abuela a raya y no la dejes que te meta en clases de ballet todavía.- simone pareció avergonzada.
-Pero le puedes poner a Mozart -sonrió él, haciendo que su madre y su esposa lo mirasen con sorpresa-. ¿Preparada, _____?
-Sí. ¿Te has despedido de Maud?
-Claro que sí. No te molestes en salir a despedirte, madre. Hace viento y Bill podría resfriarse. Hasta dentro de dos semanas. Ábreme la puerta, _____. ¡Madre mía, cuánto pesan estas maletas!
Cuando la puerta se cerró y el niño ya no estaba a la vista, _____ dirigió sus pensamientos hacia las vacaciones que la esperaban.
-Piénsalo. Dos semanas en una isla tropical. ¿Estás seguro de que no nos olvidamos de nada, Tom?
-Sólo el fregadero de la cocina -bromeó-, y no estoy seguro de que no lo hayas metido en la maleta. ¿Se puede saber qué tienes aquí dentro? -preguntó mientras metía las maletas en el maletero.
-Sólo ropa.- Le guiñó un ojo, mientras se acercaba para abrirle la puerta del coche.
-No vas a necesitar mucha.
-Tú tampoco -respondió ella sonriendo.
Tom se inclinó para ayudarla a ponerse el cinturón de seguridad, aprovechando el momento para besarla. Maud los interrumpió, llegando como una exhalación desde la casa y bajando a toda prisa la escalinata.
-Menos mal que he llegado antes de que os hayáis ido. Wilma acaba de llamar para desearos buen viaje y decir que no os preocupéis por nada de la oficina mientras estéis fuera. Dice que lo tiene todo controlado.
-No lo dudo -murmuró Tom por lo bajo-. Para cuando vuelva ella ya tendrá toda la compañía bajo su mando.
-Eres tú el que le ofreciste una participación -le recordó _____ con discreción.
-En un momento de debilidad antes de que naciese Bill. ¡Esa mujer es un vampiro! -se estiró para dedicarle a Maud una sonrisa de despedida-. Gracias, Maud. Si hablas con Wilma, dile que no haga nada que piense que yo no haría.
-Lo cual la da un amplio abanico de opciones -comentó divertida _____ mientras salían en el coche.
-No es verdad -replicó él-. Resulta que soy un empresario muy conservador.
-No eres tan conservador en el dormitorio.
-No hago caso de tus quejas, esposa mía. No he tenido muchas oportunidades de demostrar mis talentos últimamente.
-Por esa razón nos vamos a Bora -Bora durante un par de semanas. Piensa, Tom. Paseos a la luz de la luna sobre las arenas blancas, bañándonos desnudos a medianoche en las aguas cálidas, compartiendo una hamaca bajo las palmeras. ¡No puedo esperar!
-Tú sigue con las descripciones y el que no podrá esperar seré yo-se quejó él.- Se miraron el uno al otro, con los ojos brillando de emoción.
-Te quiero tanto, señor Kaulitz -dijo con suavidad _____.
-Y yo a ti, esposa mía.
-Sólo habría una cosa que haría nuestras vidas perfectas.
-¿Cuál?
-Un hermanito para Bill.
-¿Ya quieres otro hijo?
-No es eso. Sugeriste que tomase la píldora durante una temporada, y el doctor me recetó unas. Debería haber empezado a tomarlas la semana pasada, pero yo... no lo hice.
-¿Y dónde están? -preguntó él frunciendo el ceño.
-Yo... esto... me las he dejado en casa.
-Se las ha dejado en casa -repitió él con sorna. _____ tragó saliva.
-No te importa, ¿verdad?
-¿Importarme? ¡Estoy muy decepcionado!
-¿Si? Lo siento. En ese caso yo... Yo...
-Y yo que pensaba -interrumpió él-, que cuando llegase al aeropuerto podría abrir tu maleta y tirar las malditas pastillas para aligerar el equipaje.
-Tom Kaulitz, me estás tomando el pelo.
-¿Me crees capaz de hacer tal cosa? -sonrió él.
En una ocasión no, pensó ella. Cuando lo conoció, él nunca habría hecho una cosa así. Pero ahora era un hombre diferente, en todos los sentidos. El amor lo había cambiado. Era tan feliz. Eran tan felices los dos.
-A ver qué te parece -dijo él con una sonrisa maliciosa y un brillo en sus ojos marrones-. ¿Qué te parece si al llegar al aparcamiento abro tu maleta y nos dejamos toda tu ropa interior?
-Tom Kaulitz, no pienso hacer tal cosa. ¡Compórtese!
-Ni hablar. Ésta es la primera vez que te tengo para mí desde hace meses y no voy a perder un minuto. ¡La ropa interior se queda aquí! Y puedes empezar con esas bragas de algodón que te he visto ponerte esta mañana. ¡Quítatelas!
-¡No puedo hacer eso! -protestó ella-. Estaría incómoda todo el tiempo. No podría mirarte sin saber que tú sabes que voy desnuda por debajo.
-Esa es la idea.
-Ah...
Cuando ella enrojeció, él rió. Su mano acarició su mejilla.
-Te quiero, señora Kaulitz. Si la idea te da vergüenza, olvídalo.
-Yo... me lo pensaré.
-Hazlo, cariño.
Ella le dirigió una mirada, consciente de que él dependía de que ella se lo pensara. Y al final ella haría lo que él quisiera. ¡Siempre terminaba haciéndolo! Por otra parte, siempre terminaba queriendo lo que él quería. Su dulce risa era signo de que aceptaba su debilidad. ¡Amaba tanto a ese hombre!
-¿Puedo conocer el motivo de tu alegría? -preguntó él, sonriendo.
Ella le devolvió la sonrisa.
-Claro que sí, mal hombre. En la primera oportunidad que se te presente…

FIN

miércoles, 17 de agosto de 2011

CAP. 19

Cuando _____ se despertó con dolores durante la madrugada, su primera reacción fue de incredulidad. Eso no podía estar sucediendo de nuevo. Pero era cierto. El dolor era conocido.
-¡Oh, no! -se quejó en voz alta, con los ojos bañados en lágrimas-. No... -se cubrió la cara con las manos atenazada por el miedo y la consternación. Tom se despertó inmediatamente y rodó hasta su lado para tomar sus manos.
-¿Qué sucede?- Preguntó con ansiedad-. ¿Estás enferma?
-El bebé -sollozó-. Es el bebé. ¡Oh, Dios...!
-¿Estás sangrando?
-No... no lo sé -logró decir ella, demasiado aterrada para mirar. Tom encendió la lámpara de la mesilla y echó a un lado la ropa.
-No, no estás sangrando -murmuró, y volvió a cubrirla-. Trata de tranquilizarte. Voy a vestirme y llevarte al hospital. Puede que sólo sea una falsa alarma.
Se vistió todo lo rápido que pudo y, a continuación, le puso a ella una de sus batas más cálidas y la metió en el coche. En ese momento, ella se quejaba constantemente del dolor, que era terrible, mucho peor que la última vez.
-Aguanta, _____ -le dijo-. Aguanta -pero estaba muy preocupado y pálido
A _____ la consumía la ansiedad. Comenzó a pensar que todo había sido culpa suya, que nunca debería haber insistido para que hicieran el amor, nunca. Ahora podía perder lo único que Tom podría querer con todo su corazón. Su hijo... No fue su médico el que la examinó al llegar al hospital, sino un ginecólogo que estaba allí para asistir a un parto. _____ a esas alturas sufría tal dolor que no era consciente de todas las manos, luces y voces. Temblaba y se agitaba, tenía la carne de gallina y las náuseas comenzaban a recorrer su estómago. Súbitamente, vomitó con violencia al lado de la cama, volcando todo el contenido de su estómago sobre el suelo de la sala. Al cabo del rato, _____ volvió a apoyarse en la almohada, agotada, pero mucho mejor. Sus ojos se cerraron con un suspiro de agotamiento, su cabeza se agitaba por la confusión y un rayo de esperanza. Quizás no fuera un aborto después de todo. Quizás había sido un simple cólico. Inmediatamente el médico puso palabras a sus pensamientos.
-Creo que uno de sus temores puede descartarse, señor Kaulitz -le oyó decir-. Evidentemente su mujer ha ingerido algo que no le ha sentado bien. ¿Han comido algún tipo de marisco en las últimas doce horas, más o menos?
-Sí, cenamos ostras anoche. Y luego langosta.
-Puesto que usted no está enfermo, es posible que haya sido una ostra. Basta con una.
-Entonces, ¿mi esposa no va a perder el niño?
-Yo no he dicho eso... -estas palabras hicieron que _____ volviera a abrir los ojos como platos debido al pánico-. Me gustaría mantenerla en observación durante toda la noche. También quisiera ponerle un calmante. Su sistema ha sido sometido a una gran tensión. Necesita reposar -se volvió y ordenó a la enfermera que trajese algo que a _____ le sonó a jerga médica. Sus ojos, aún preocupados, se dirigieron hacia Tom. Éste se acercó y tomó su mano.
-Es sólo por precaución, querida -dijo con suavidad-. No te preocupes. No creerás que voy a dejar que le pase nada a mi bebé, ¿verdad?
Apenas notó el pinchazo de la aguja en su brazo, porque toda su concentración seguía puesta en la palabra de su marido. Su bebé. ¿Tendría razón Charmaine? ¿Era eso lo único que ella era para él? No, no lo creía. La noche anterior, cuando hicieron el amor, ella hubiera jurado que él la había mirado con amor. Cuando por primera vez sus cuerpos se habían fundido, ella había sentido cómo surgía un lazo emocional entre ellos, algo que iba más allá del sexo. Por fin había sido una unión de las almas tanto como de los cuerpos. Luego ella se había quedado dormida atesorando ese maravilloso pensamiento. Ahora se dormía en el hospital, jugueteando con el recuerdo, esperando contra toda esperanza. Cuando recuperó la consciencia, la sala estaba iluminada por la luz del día. También estaba vacía. Una habitación privada con una sola cama. Sin embargo, la puerta estaba abierta y, mientras ella, a duras penas recuperaba el uso de sus facultades, podía oír la voz de Tom en el pasillo.
-¿Se recuperará? ¿Está totalmente seguro, doctor? ¿No son sólo palabras?
-Seguro, señor Kaulitz. La hemos controlado a todas horas. Sus constantes vitales son buenas y está descansando cómodamente. No se preocupe más. El bebé también está bien.
-No me preocupa tanto el niño. Siempre puede venir otro. Pero nunca podría haber otra _____. ¡Dios... no sé qué haría si le pasara algo!
_____ quedó perpleja por la forma en la que la voz de Tom temblaba y se quebraba mientras pronunciaba esas palabras. Sonaba como si estuviera a punto de llorar. Su corazón se desbordó de emoción. La amaba de verdad. La noche anterior ella había tenido razón. Él la amaba.
Las lágrimas anegaban sus ojos cuando él entró en la habitación. Viendo que estaba despierta, se acercó corriendo, con cara de ansiedad. No se había afeitado y las marcas de la preocupación se hacían patentes alrededor de sus ojos y su boca.
-¿Qué pasa? ¿Te sigue doliendo? ¿Quieres que llame al médico? Se acaba de marchar. Podría...
Ella agitó la cabeza enérgicamente, incapaz de hablar durante unos momentos. El continuó mirándola con gran preocupación y cariño, y ella se preguntó cómo podía ser que no se hubiera dado cuenta de que él la amaba.
-¿Qué sucede? -insistió él-. ¿Por qué lloras?
-Tú... Tú me amas -dijo ella, e hizo lo posible por no llorar tragando saliva y parpadeando.
-No, yo...
-Sí que me amas -insistió ella-. No mientas.
Él se pasó las manos por el pelo. Sus ojos reflejaban angustia. Girando bruscamente, se acercó a grandes pasos a la ventana, para mirar durante unos momentos, tras los que se volvió hacia ella.
-Muy bien -admitió, dándose por vencido-. Muy bien. Te quiero. Te he querido siempre, desde el primer momento en que te vi. Te vi en brazos de mi hermano, tan dulce y cálida, sensual, y supe que todo lo que había sentido por Charmaine había sido una farsa, una farsa asquerosa y superficial.
Su risa tenía algo de reproche hacia sí mismo.
-Por supuesto, ella lo sabía. Yo era el único idi*ota que se estaba engañando, pensando que la lujuria era amor. Mi única excusa era que ella era muy buena actriz, que prometía todo tipo de cosas que me hacían pensar que mi relación con ella era real. Eso era lo que ya sospechaba cuando descubrí que me engañaba, pero una vez que te había conocido y había visto lo que era el verdadero amor, aprecié por fin la fea realidad de las mujeres como Charmaine. Sólo de pensar en ella, me daba asco.

-Yo... yo realmente pensaba que la querías -dijo _____ incrédula-. Cuando dijiste que nunca te volverías a casar pensé que era porque tenías el corazón roto.
-La única razón por la que te dije que nunca me volvería a casar era porque me había enamorado de ti. ¡Dios, no sabes lo que supuso para mí tener que prometerle a Bill que me casaría contigo! Era mi sueño dorado, y la más negra de mis pesadillas. Traté de decirme que sería un noble sacrificio, que los demás me felicitarían por mi sacrificio, mientras que yo estaba planeando, como el bastardo despiadado que soy, robar, si no tu corazón, tu cuerpo.
-Pero no lo hiciste -replicó _____-. ¡Y no eres un bastardo despiadado! Eres un hombre amable, bueno. Has hecho todo lo que has podido por no cometer ningún error. Al final, yo me ofrecí a ti, ¿no lo recuerdas? En las circunstancias, hice que fuera imposible que resistieras la tentación. Su sonrisa era irónica y amarga al mismo tiempo.
-Sí que me acuerdo. Y te agradezco la generosidad de tus palabras. No podría haberme quedado quieto la noche que vi a Harvey tocándote, sólo me quedaba haberme cortado la lengua. Y te ha gustado estar en mi cama, ¿verdad que sí? Y ahora tendremos un bebé. ¿Importa ahora que yo te ame? ¿Es eso tan desastroso? ¡Dios...! ¿Cuánto tiempo tendré que llevar esta carga de culpa a mis espaldas? Tú me has dicho a menudo que a Bill no le importaría vernos juntos, que no le importaría que tuvieras un hijo mío, y yo he hecho todo lo posible por creerte, aunque en el fondo me parecía casi imposible.
Tomó aire y volvió a expulsarlo con fuerza. _____ quedó muda por lo que estaba oyendo.
-La única forma de justificar lo que le había robado era argumentando que yo sólo había conseguido de ti la parte que él nunca tuvo, tu sexualidad. Yo pensaba que si nuestra relación era meramente física, si yo te dejaba que consagrases el corazón a su recuerdo, si lo único que teníamos eran comuniones de cuerpos y no de almas, entonces yo podría vivir con la culpa. Pero ahora me doy cuenta de que me estaba engañando a mí mismo -continuó con una risa cínica-. Mi supuesto sacrificio era todo una mentira. Mientras me decía a mí mismo que no quería que te enamorases de mí, en el fondo lo anhelaba más de lo que deseaba tu cuerpo. Ahora sé que nunca me amarás como amaste a Bill, _____. Pero, ¿realmente importa si yo te quiero? ¿Importa, maldita sea?
-Tienes razón, Tom -consiguió decir con la voz estrangulada-. Nunca te amaré como amé a Bill...


AAAW ESTA CORTO LOSE PRO SI MEDA TIEMPO SUBO EL OTRO COMENTEN XFIIS YA ESTA TERMINANDO ;)

martes, 16 de agosto de 2011

CAP. 18

Por suerte, el servicio de señoras estaba vacío. _____ suspiró aliviada y dejó caer los hombros y la cabeza. Pero el repentino sonido de la puerta abrirse y cerrarse de golpe la hizo mirar al espejo, donde se encontró con los ojos azules de Charmaine al acecho. Esta vez no había una sonrisa en su rostro, y sin ella no era ni la mitad de bella. De hecho, estaba fea con la boca torcida en un gesto de odio mientras estaba de pie, apoyada en la puerta, en actitud de inspeccionar a _____.

-¡Dios mío! ¡Si ni siquiera eres alta! -se burlo-. A Tom le gustan las mujeres altas, ¿no lo sabías? Altas y rubias... como yo. Con un pecho decente... como yo. Te diré por qué se ha casado contigo, mosquita muerta. Porque quería alguien joven y complaciente que pudiera llevarse a su casa y criase a sus hijos..- _____ se quedó de pie, helada, cuando la mujer se aproximó y la agarró del brazo.
-Pero, ¿qué crees? ¿Que no se va a ir con otra mujer? -continuó, con la cara deformada por la ira-. Mujeres como yo. ¡Puede que yo misma! No te creas que la escenita de antes significa nada. No me ha olvidado. Nunca me olvidará. Le di más y mejor sexo que el que haya recibido cualquier otro hombre. Espera a que te quedes embarazada y tu cuerpo no valga nada. No te tocará ni con guantes..- Algo estalló dentro de _____. Liberó el brazo y le dio una bofetada a Charmaine que la hizo retroceder chillando, sujetándose la mejilla y balbuceando.
-¿Cómo te atreves a pegarme? -chilló-. Yo... yo... ¡te demandaré por agresión!
-Y yo te demandaré por calumnias -respondió inmediatamente _____-. Tom no soñaría siquiera con serme infiel. No sabes nada, estúpida. Tú eres todo lo que él más desprecia en una mujer. El preferiría una noche conmigo que un millón contigo, porque me ama..- Charmaine empezó a reírse.
-Tom Kaulitz no ama a ninguna mujer.
-Quizás antes no, pero ahora sí -respondió _____-. El me ama y yo lo amo a él -añadió, con el corazón encogido por el fuerte impacto que la había producido la verdad de esta última afirmación. Llevaba mucho tiempo sospechándolo, pero este incidente hacía evidente lo mucho que lo amaba. Se moriría si lo perdiese. Por supuesto, no tenía la misma fe en el amor de Tom por ella. Probablemente Charmaine tenía razón. Era posible que Tom no fuera capaz de amar como _____ anhelaba.
-¿Qué está pasando aquí?.- Ambas mujeres se volvieron y vieron a Tom de pie.
-Esta fulana me ha pegado -se quejó Charmaine, frotándose la mejilla.
Tom levantó una ceja cuando vio a _____, enrojecida, pero sin muestras de arrepentimiento.
-Seguro que te lo has merecido -dijo, arrastrando las palabras-. Cuando _____ pega a alguien, es que se lo merece. Te sugiero que te apartes de su camino, Charmaine. No es tan inofensiva como parece. Ven, querida... -dijo, tendiendo una mano hacia _____-. Ya he pagado la cuenta. Creo que será mejor tomarnos el café en casa. Buenas noches, Charmaine. Espero no volver a verte.
Los dedos de _____ temblaban cuando la mano de Tom los acogió con firme calidez. De alguna forma consiguió ignorar las miradas curiosas cuando Tom la escoltó desde el servicio hasta el coche. Se preguntaba cuánto habrían oído. ¿Cuánto había oído Tom?
-¿La has creído? -preguntó él mientras se dirigían a casa.
-¿Creído qué? -eludió _____.
-Las mentiras que te haya contado sobre mí.
_____ suspiró con alivio. No había oído nada de importancia. Seguramente su discusión había quedado amortiguada por la pesada puerta de madera. Sin duda, lo que había traído a Tom a investigar había sido el grito de Charmaine.
No creería nada de lo que dijera esa furcia -dijo _____ con firmeza-. No tiene integridad. Tom rió.
-Ésa es una expresión muy propia de Bill.
-¿Sí? -preguntó sorprendida _____.
-Sí. Según Bill, muy poca gente tiene integridad.
-Puede que tuviera razón -murmuró.
-¿Te refieres a mí? _____ no respondió. Tom suspiró.
-¿En serio crees que podría volver a tener algo que ver con esa mujer?
-Yo... no estoy segura -admitió por fin.
-Pero sí estás segura de que tendría aventuras fuera del matrimonio. Antes lo has dejado bien claro.- De nuevo _____ guardó silencio.
-¡Maldita sea, respóndeme!.- a ______ Se le saltaban las lágrimas.
-Sí -dijo con un hilo de voz-. Sí... lo estoy.
El comenzó a maldecir como nunca lo había oído antes. Entró con el Jaguar en el camino de su mansión con la cara descompuesta, aún murmurando por lo bajo. No se mencionó el café cuando él la metió en casa, subió las escaleras y la llevó hasta el dormitorio, mientras ella se había rendido al terrible silencio de Tom.
-Vamos a ver -dijo una vez que había cerrado la puerta y la había sentado en el borde de la cama-. Sólo quiero que te sientes y escuches. No quiero que digas una palabra. ¡Ni una palabra!.- _____ asintió, aliviada por no tener que hablar. El comenzó paseando de un lado a otro del cuarto, murmurando para sí en voz baja. A continuación, se detuvo frente a la ventana, con las manos apoyadas en el marco, tomó aire y luego lo expulsó con fuerza. Por último, se giró hacia ella, doblando los brazos y haciendo un esfuerzo por relajar sus hombros, cargados de tensión.
-Quiero contarte una historia -dijo con la voz sorprendentemente controlada-. Es la historia de un hombre que se casó con una mujer a la que él quería con toda su alma, pero que era incapaz de corresponderle de igual forma.. Los ojos de _____ se abrieron como platos. ¿Hablaba de su matrimonio? ¿Estaba confesando que él...?
-Ese hombre era mi padre -continuó él, interrumpiendo por completo los pensamientos de _____-. La mujer, mi madre...- A pesar de la decepción, _____ quedó muy interesada. Se enderezó y miró a Tom, quien no la miraba a ella, sino que estaba mirando a algún punto de la pared.
-Verás, a mi madre no le gustaba la parte física de su matrimonio. Lo encontraba... ordinario. Encontraba los deseos de mi padre... asquerosos. Él me lo confesó cuando le pregunté al cabo de los años debido a sus aventuras cada vez menos discretas. Pero sólo cuando me contó la historia completa pude comprender el rompecabezas que era mi madre...- No se podía decir que a _____ le estuviera sorprendiendo lo que oía. Ya había sospechado que simone había encontrado el fuerte impulso sexual de su marido la había intimidado bastante.
-Aparentemente, ella toleraba lo que consideraba las exigencias excesivas de mi padre, hasta que se quedó embarazada de Bill. Entonces fue cuando empezó a rechazarlo. Mi padre dijo que eso le hizo mucho daño, pero que, puesto que amaba a mi madre, estaba dispuesto a tratar de no cometer errores, pensando que tal vez después de que naciese el niño las cosas volverían a la normalidad. En su lugar, ella encontraba continuas excusas para no iniciar otra vez sus relaciones sexuales. Pasó un año. Luego otro. La presión de la abstinencia obligatoria comenzó a cobrar su precio y una noche... en un ataque de furia y frustración, él la forzó... con bastante violencia...- _____ estaba asombrada, pero emocionada. Pobre hombre... pobre mujer... ¡qué terrible diferencia de naturalezas!
-El resultado fui yo -dijo Tom, apesadumbrado-, y el fin de cualquier contacto físico entre ambos. Para más inri, yo resulté el calco de la imagen de mi padre. ¿Te extraña ahora que mi madre encontrase difícil quererme, o que siempre favoreciese a Bill?.- _____ sintió ganas de llorar. Pobre Tom...
-Pero tu madre te quiere, Tom -le dijo ella-. Te quiere de veras.- Él asintió lentamente.
-Sí. De hecho, creo que me quiere... ahora. Me aprecia mucho más desde que me he casado contigo. Pero es evidente que durante mi niñes no quería ni mirarme. Incluso me atrevo a decir que yo empeoré las cosas siguiendo los pasos de mi padre en todos los sentidos. Incluso llegué a cometer el peor de los pecados por disfrutar del sexo tanto como él. ¡Ésa fue la última maldición de esta casa! Hasta que me hice un hombre y mi padre me explicó todo, no pude culpar a mi madre por su actitud hacia mí. Pero sí la culpé por hacer que su marido tuviera que buscar fuera lo que debía recibir en casa voluntariamente. Admito que no era ningún santo. Tenía defectos, entre los que estaba su modo de tratar a Bill. Siendo un hombre de la vieja escuela, no comprendió la naturaleza sensible y algo femenina de Bill, y le presionó y maltrató sin piedad, pensando que estaba haciendo un hombre de él.- Tom comenzó a mover la cabeza.
-Tengo que admitir que a mí también me frustraba Bill. No podría contar las veces que tuve que ir a defenderlo en el patio del colegio. Mi padre nunca pudo comprender por qué no podía defenderse él solo, por qué era yo siempre el que terminaba con los ojos morados, y no mi hermano mayor. Cuando Bill quiso recibir clases de ballet, mi padre le inscribió en cursos de boxeo. Cuando quiso hacer arte, mi padre le impuso los estudios empresariales..- Tom rió tristemente.
-Pero sufrió por sus errores, créeme. La culpa que sentía por sus aventuras amorosas le hizo beber, y la bebida lo terminó matando. Yo lo quería, _____. Y comprendía su dolor. Juré sobre su tumba no casarme con una mujer que no me diese todo lo que yo quisiera en la vida. Mi idea del matrimonio perfecto era mucho sexo mezclado con una gran familia. No quería modales ni finuras. Quería mucha pasión y ninguna inhibición... Y por eso me casé con Charmaine..- Cuando él apartó su mirada, _____ se vio impulsada a hablar, movida por los celos que la atormentaban.
-Ha dicho... que te dio más y mejor sexo que lo que cualquier hombre haya recibido...- Los ojos de él se volvieron hasta que encontraron los de ella. Unos ojos llenos de brillo.
-Daría cualquier noche que pasé con ella por un momento contigo.- Apenas pudo pronunciar palabra mientras él se abalanzaba sobre ella y la abrazaba. -No te he sido infiel -murmuró en su oído-. Mañana me voy en viaje de negocios, eso es todo.
-Pero... te has acostado con otras mujeres en otros viajes -insistió ella, temerosa de creer ingenuamente todo lo que él dijese. A pesar de todo su ardor, todavía no había oído palabras de amor. Él retrocedió, mirándola con angustia y arrepentimiento.
-A veces -murmuró-. Sí, a veces. Pero eso era porque estaba aterrado de lo que podía hacerte.
-¿Hacerme?
-¡Por Dios, _____. No eres tan inocente! Debiste de notar cuánto te deseaba aquella noche en las escaleras. ¿Por qué diablos crees que me fui al día siguiente? Tenía que hacer algo, cualquier cosa para impedirme a mí mismo tomar algo a lo que no tenía derecho.
-Yo... entiendo...
-No, probablemente no entiendes -murmuró con los hombros agitándose mientras se alejaba de ella-. ¿Cómo podrías entender?
-Pero... pero ahora tienes derecho, Tom -susurró ella, poniendo sus pequeñas manos sobre sus anchos hombros y apoyando la cabeza sobre su espalda-. Ahora somos marido y mujer, y te deseo tanto como tú me deseas a mí. Quédate conmigo esta noche. Hazme el amor. Yo... te necesito, Tom.
Él se giró con un grito trayéndola hacia sí con fuerza y besándola hasta que ambos temblaban por el deseo.
-¿Estás segura de que me quieres?
-Claro que sí. Siempre ha sido así.
-Me preocupaba ser demasiado brusco contigo, hacer algo... peligroso...
-Entonces, déjame llevar las riendas a mí -sugirió ella, con el corazón y el estómago vibrando de excitación-. Tendré mucho cuidado y lo haré muy, muy lento.
Él no podía ocultar el placer que le producía oír eso.
-¡Dios, cómo te he echado de menos! -dijo él apasionadamente, quitándole las horquillas del pelo y soltándoselo por la espalda-. No puedes hacerte una idea.
-No más de lo que yo te he echado de menos a ti -murmuró ella-. Déjame que te muestre cuánto.

lunes, 15 de agosto de 2011

CAP. 17

_____ sintió deseos de arañarle la cara, para que ninguna mujer lo pudiera mirar de nuevo. Estaba tan celosa y tan envidiosa que no tuvo más remedio que morderse la lengua para no gritar.
-Supongo que tampoco te ha dicho, entonces, que ha reservado mesa para sacarte mañana a cenar.
_____ se quedó boquiabierta. Desde que se casaron, Tom nunca la había sacado a ningún sitio. Cenaron una noche en casa con Harvey y con su última adquisición. Pero aparte de esa ocasión, no hicieron otro tipo de vida social. A _____ no le importaba demasiado. Se había acostumbrado a estar encerrada en casa. No era una de esas chicas que deseara tener una profesión. Disfrutaba con las cosas sencillas. Le gustaba leer, ir al cine, ver la televisión, cuidar el jardín, cocinar.
-Pues hice yo misma la reserva en el restaurante -le informó Wilma-. Por eso me he enterado. Creo que se siente culpable por tener que irse de viaje, especialmente después de haber estado tanto tiempo trabajando durante las últimas semanas. Las cosas no están saliendo muy bien en la empresa. Creo que está preocupado, lo cual podría explicar su mal humor.
-¿Tiene Tom problemas de dinero?
-Para nada. Su familia tiene inversiones en cosas más seguras que el negocio inmobiliario. Kaulitz Property Developments podría hundirse mañana, y Tom se salvaría. Sin problemas.
_____ movió de un lado a otro la cabeza. ¿Sentiría lo mismo por Tom si tuviera el mismo aspecto de pobre que Bill? ¿Su éxito con las mujeres se debía única y exclusivamente a su belleza y a sus atractivos ojos marrones? No lo sabía., Ni tampoco sabía lo que sentía por Tom. Si sólo era lujuria, lo cierto era que aquel sentimiento cada vez era mayor. ¿Se le pasaría después de un tiempo?
-¿En qué restaurante ha reservado mesa? -le preguntó, con cara de enfado.
-No seas así. Tom no se iría si no tuviera que irse. Lo has hechizado completamente. _____ no pudo evitar mirar con sorpresa a Wilma.
-Te lo digo de verdad -insistió la secretaria-. Y sé muy bien de lo que hablo. Vi cómo se comportaba con Charmaine. Y esto es diferente. ¿Sabes que tiene una foto tuya sobre la mesa? Es una que sacó el día de Navidad con la cámara que le regalaste. Algunas veces lo veo mirarla sin que él se de cuenta, y la expresión de su cara cambia completamente, una expresión que casi me hace llorar. Y por lo que se refiere a ti, no me engañas. Cada vez que hablas de él, quieres mantener la calma, pero está claro que lo adoras. Y es normal que lo adores incluso más ahora. Charmaine echaría chispas si os viera a los dos juntos. Apuesto que piensa que ha dejado detrás un hombre con el corazón roto. Pero en vez de eso, ha dejado a un hombre con una mujer muy hermosa, que lo ama y que va a tener un hijo suyo. ¿Qué más puede pedir un hombre para sentirse feliz?.- _____ se quedó sin habla. Tenía toda la razón. ¿Qué más podía pedir? ¿No se amaban uno al otro?
-¿Te he hecho sentirte incómoda? -le preguntó Wilma, al ver que _____ permanecía en silencio.
-No, no, claro que no. ¿En qué restaurante has reservado mesa?
-Uno que no está muy lejos de Kaulitz Hall. Está en un motel de cinco estrellas, muy famoso. Por eso reservé mesa con tanta antelación.
-¿Y qué tengo que llevar puesto?
-Pues el vestido que llevabas el día de la fiesta no te quedaría mal.
-No, para nada, Wilma. Creo que me compraré algo más sutil.
-Me gusta eso. Sutil. ¿Qué es lo que te propones señora Kaulitz?.- _____ sólo sonrió.


***********************************************************************************
-Estás preciosa esta noche -dijo Tom mientras le abría la puerta del Jaguar negro-. Muy...sofisticada.
No podría haber empleado una palabra más agradable. Ese era el efecto que buscaba cuando compró el elegante vestido de seda color crema. Sofisticación. La chaqueta la hacía especialmente esbelta. Su larga línea disimulaba su pecho y caderas, al tiempo que la daba un aspecto muy femenino. Llevaba el pelo recogido, con un bucle a cada lado de la cabeza, lo que daba al peinado un aire menos rígido. El efecto se completaba con los pendientes de perla y oro. Sus zapatos eran del mismo color que el vestido y llevaba un pequeño bolso dorado. Todo el vestuario, además de la ropa interior, apenas había dejado huella en su generosa cuenta de gastos, pero a ella le seguía pareciendo demasiado dinero para gastar en ropa. Sin embargo, se resistía a sentirse culpable por el derroche. Estaba dispuesta a todo para llevar a Tom a su cama esa noche. Pero no confiaba en absoluto en su éxito.
-¿Perfume nuevo? -preguntó Tom después de situarse tras el volante y aspirar la atmósfera del interior del coche.
-Más o menos -fue su respuesta, tranquila en apariencia-. Tú mandaste a Wilma que me lo comprase hace meses, pero lo he abierto hoy por primera vez. Lo he reservado para una ocasión especial.
-¡Qué adorable! -respondió él-.
_____ tragó saliva y volvió el rostro hacia la ventanilla mientras el coche salía del garaje. Sus nervios empeoraban por momentos, Tom estaba espléndido con su traje azul oscuro, la camisa azul clara y la corbata de seda color vino. También estaba encantador, pero de la forma más remota imaginable, actuando más como un acompañante de alquiler que como un marido enamorado que lleva a su esposa a cenar la noche antes de partir. Wilma estaba equivocada. _____ se daba cuenta ahora. Tom no la amaba. Ella no podía explicar el asunto de la fotografía a menos que la secretaria de Tom también estuviese equivocada. Debió de malinterpretar la expresión de su rostro cuando la vio. La consternación se abatió en su corazón como una sombra. Al menos Wilma tenía razón en una cosa.
Ella sí que adoraba a Tom Kaulitz. Quizás era sólo deseo, pero _____ lo dudaba. No era el deseo lo que la impulsaba a tratar de seducir a su esposo esa noche, sino la desesperación. Tenía que hacer que él no cayera en brazos de ninguna otra mujer. No podía siquiera soportar pensar en ello. Probablemente el restaurante era muy elegante, pero _____ apenas lo notó. La cocina también debía de ser espléndida, pero pidió lo mismo que Tom porque estaba demasiado nerviosa como para leer la carta. Por fortuna le gustaba el marisco, porque la cena comenzó con unas ostras, seguidas de unas langostas con una salsa exótica. Eligieron vino blanco, seco y muy frío. _____ bebía a tragos, lo que provocó las miradas malhumoradas de Tom antes de que éste dijera nada.
-Pensaba que Bill te había enseñado algo de vinos -fue su comentario-. No se bebe de un trago como si fuera cerveza. Si sigues así terminarás debajo de la mesa antes de llegar al postre.
Para ser sincera, ahí era donde _____ habría querido estar en ese momento. Debajo de la mesa. Pero su incomodidad no fue nada en comparación con cómo se iba a sentir unos momentos después, cuando observó que la atención de su marido estaba puesta en una mujer rubia que estaba sentada sola frente a la ventana. La luz iluminaba su rostro, de extraordinaria belleza y sensualidad, realzando el color dorado de su pelo y el moreno de la piel del escote que lucía sobre el corpiño de su vestido blanco ajustado. Como si hubiera sentido la mirada de Tom sobre su piel, la rubia giró la cabeza. Sus ojos se encontraron con los de él y se negaron a abandonarlo. La sonrisa que desplegó a continuación fue dulce, sensual y seductora, con los labios abriéndose lentamente antes de que la boca describiese una deliciosa curva. _____ no podía ver el color de sus ojos desde esa distancia, pero estaba segura de que eran azules y también estaba segura de que la mujer se llamaba Charmaine.
-¿Por qué no te acercas y hablas con ella? -repuso bruscamente-. Ya que mostráis tanto interés.
La mirada de Tom reflejaba sorpresa cuando se giró hacia _____, que enrojecía por momentos.
-Es tu ex mujer, ¿verdad?
-Sí -admitió él-, es Charmaine.
Quizás a causa del vino, una vez que había comenzado, _____ no podía parar. Todos los celos que albergaba su corazón salieron como un torrente ácido.
-¿La querías mucho, Tom? Me gustaría saberlo. ¿Era buena en la cama? Me gustaría saber si habrías podido dejar de hacer el amor con ella si hubiera concebido a tu hijo. Pero sobre todo, me pregunto si le eras tan infiel como lo vas a ser conmigo la semana que viene..- El la miró, primero con sorpresa, luego con furia.
-¿De qué demonios estás hablando? No tengo ninguna intención de serte infiel, ni esta semana ni cualquier otra.
-¿Ah, sí? ¿Estás negando que en Navidades te acostaste con otras mujeres?
-Eso fue diferente -murmuró él entre dientes-. Y tú lo sabes muy bien.
La discusión podría haber proseguido, pero _____ vio por el rabillo del ojo que Charmaine se levantaba. ¡Dios mío! ¡La muy sinvergüenza iba hacia ellos! ¡Qué descaro! _____ la apuñaló con la mirada, mientras ella se acercaba ondulando cada centímetro de su esbelta figura para Tom y también el resto de los hombres del restaurante.
-Espero no interrumpir nada -dijo Charmaine con dulzura de sacarina, apartando un largo mechón de cabello rubio que había caído sobre su escote, que se hacía cada vez más profundo a medida que la rubia se inclinaba sobre la mesa..- _____ observó el gesto con desdén. ¿A los hombres les atraían de verdad las mujeres así? Si eso era lo que Tom prefería, no era el hombre que ella creía que era.
-No podía dejar que os fuerais sin venir a saludaros -ronroneó, ignorando la presencia de _____-. Como podéis ver, he vuelto a Australia yo sola. Por supuesto, mi matrimonio con Chuck no funcionó. ¿Cómo podría, si sigo enamorada de ti, cariño?.- _____ tomó aire y estaba a punto de decir a esa mujer dónde podía irse con su impertinencia y malos modales, pero Tom se adelantó.
-Lo cual demuestra que sigues siendo tan mentirosa como siempre, Charmaine -le respondió él-. Ahora, si no te importa, estoy teniendo una cena romántica con mi esposa y querríamos tener algo de intimidad..- Charmaine se puso entre gris y verde antes de dirigir su fría mirada hacia _____.
-¿Esta jovencita es tu mujer? -su risa sonó malvada-. Has sido rápido, Tom. Pero se podía esperar, supongo. Aún así, me sorprende que sea de cabello moreno. Siempre dijiste que no te atraían las morenas. También me dijiste que... -se detuvo, riendo con coquetería-. Bueno, quizás no deba contar más cosas de las que me dijiste, porque si no muy pronto te pediría el divorcio. ¡Ah! Ya veo que han traído mi café. Qué decepción, cariño. Sin embargo es dulce. Pasadlo bien.- _____ vio con el corazón alborotado cómo la mujer volvía a cruzar la sala ondulando el cuerpo.
-No dejes que esa cerda te moleste -gruñó Tom.
-Yo... Yo... -_____ se puso a duras penas en pie-. Tengo que ir al servicio -concluyó precipitadamente, a punto de tirar su silla en su huida poco elegante hacia el lavabo. Pero no le importaba. No podía seguir sentada allí un momento más. No podía iniciar una conversación normal en apariencia con Tom. Quizás cuando regresara esa odiosa mujer se habría marchado y ella habría recuperado un poco el control. La idea de encontrarse balbuceando de nuevo era insoportable.

sábado, 13 de agosto de 2011

CAP. 16

¿Qué era lo que la había impulsado a decir una cosa así? En ningún momento, durante los pasados dos días, se había sentido como una puta. Había tenido otras sensaciones mucho más placenteras, y en todo momento él había estado con ella.
-¿Crees que te he tratado como a una puta? -le preguntó él, con un tono de tristeza en su voz.
_____ no podía retirar lo que había dicho, pero tampoco estaba dispuesta a seguir adelante. De pronto, sin saber bien por qué, se echó a llorar. Tom se levantó, y se fue a calmarla. Pero en un momento determinado, pareció pensárselo mejor y se sentó de nuevo.
-Lo siento -le dijo, muy triste-. No tenía ni idea. Yo pensé que... yo esperaba...
Ella se levantó al instante, se fue hacia él y se puso de rodillas, apoyando su cabeza en sus piernas.
-No es verdad lo que te he dicho -sollozó-. No sé por qué te lo he dicho. No sé por qué estoy llorando -y lo miró a los ojos, pidiéndole una respuesta.- Su mano tembló, mientras le echaba el pelo para atrás.
-Yo creo -le dijo, con suavidad-, que a lo mejor te sientes un poco culpable. Por Bill -añadió, cuando ella parpadeó un tanto desconcertada.
-¿Pero por qué me voy a sentir culpable? -le preguntó, toda inocencia.
-Porque soy yo el que está aquí, y no él. Porque has estado compartiendo conmigo la pasión que hubieras preferido compartir con él.
-Pero yo nunca he compartido esta pasión con Bill -le informo-. Yo lo amaba, pero nunca sentí con él lo que he sentido contigo.- Por extraño que pudiera parecer, aquella declaración no le puso más contento.
-Lo sé -confesó, con un tono un tanto cínico-. A eso lo llamamos sexo, _____. O deseo. O lujuria. Sé perfectamente que eso es lo que inspiro a las mujeres. No te confundas y por favor, no pienses que es que te has enamorado de mí. No quiero tu amor. Guárdalo para Bill. Lo que quiero de ti es tu cuerpo en mi cama cada noche, y un hijo en un futuro. Dado que parece que no te importa darme ninguna de esas dos cosas, no hay necesidad de derramar ninguna lágrima. ¿No es cierto?
-No, supongo que no -le dijo, sin estar muy segura de ello, suspirando mientras apoyaba su húmeda mejilla en sus muslos…¿Pero si lo que le había dicho Harvey el día de su boda se hiciera realidad? ¿Y si se enamoraba del apuesto y sensual hermano de Bill? Aquellas preguntas la hicieron sentirse mal. ¿Cómo podría pensar cosas así? Ella todavía amaba a Bill con todo su corazón. No le había olvidado ni un sólo momento. Pero su cuerpo, sin embargo tenía otras ideas. Su cuerpo amaba a Tom. No, no era posible. Aquello no podía ser amor, aquella sensación en el estómago, aquel deseo de besar la carne que había debajo de su mejilla, aquel deseo de tener tan cerca a Tom, sentir su corazón latiendo al mismo ritmo que el de ella. Aquello podía ser sexo, o deseo, o lujuria. Horrorizada por aquellos pensamientos, se puso de pie, se alejó de la tentación, se alejó de Tom.
-Iré a hacer la maleta -le dijo, un poco agitada, incapaz de mirarle a los ojos.
Lo oyó suspirar mientras ella se dirigía a la habitación, y también murmurar algo así como: -Se acabó la luna de miel.
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-Estás muy callada últimamente -comentó Wilma a _____, mientras iban de compras-. ¿No eres feliz con Tom?
Habían pasado seis semanas desde que Tom la había dejado en Kaulitz Hall y se fue a la oficina.
Seis semanas durante las que las dos cosas que él había dicho que quería de ella habían sucedido. _____ había pasado cada noche en la cama de él y estaba embarazada. Llevaba embarazada, según el médico desde el día de año nuevo. Tom no reaccionó con demasiada alegría. Ella fue a darle la noticia al estudio, después de cenar, porque él seguía yéndose allí antes de irse a la cama con ella, después de media noche. Esas noches, él no hizo intento de tocarla, cuando se metía en la cama, pero en algún momento de la noche, sus cuerpos se unían y empezaban a arder, en una especie de combustión espontánea. Pero no hacían el amor de la forma tan imaginativa que lo hicieron durante la luna de miel. Se convirtió en algo más urgente, más carente de pasión, si eso era posible. Su primera reacción a la noticia de que iban a tener un hijo fue el silencio y una mirada extraña. Después se aclaró la garganta y miró uno de los papeles que había en la mesa, antes de mirarla otra vez.
-¿Estás contenta? -le preguntó.
-Mucho -le dijo, con el corazón en la mano-. Siempre he querido tener niños.
Él asintió, sonriéndola de forma un tanto extraña.
-Yo pensé que tú también querías tener hijos -continuó diciéndole _____-. Pensé que te ibas a poner muy contento.
-Y estoy muy contento -le dijo él.
-Pues no lo parece.
-Lo que pasa es que me extraña que te hayas quedado embarazada tan rápidamente, eso es todo. Supongo, no obstante que será algo normal... -le dijo, mientras miró durante unos segundos al suelo-. ¿Quieres dormir otra vez en tu propia habitación?
Aquello la dejó sorprendida, tanto la pregunta, como la tensión que su cara reflejaba, y también aquellos ojos marrones tan bonitos.
-¿Y por qué iba querer hacer una cosa así?
-Pensé que a lo mejor te lo había aconsejado el médico, después de tu primer aborto.
-No, para nada. Me ha dicho que siga haciendo la vida que hago. Y además me ha dicho que no hay razón alguna para que deje de hacer el amor de la forma normal.
-¿Y para él qué es la forma normal? - _____ se sonrojó.
-No se lo pregunté. No lo sé.
-Le llamaré y se lo preguntaré yo mismo. Mientras tanto, creo que lo mejor será que duermas en tu propia cama.
-¡Pero yo no quiero! -protestó ella.
-Es sólo una medida temporal.
-¿Qué pensarán Maud y tu madre?
-No pensarán nada, cuando les digas lo del niño, a excepción de que soy un marido sensible y considerado. No te opongas, _____. Mi trabajo es cuidarte y cuidar a tu hijo. No pongas las cosas más difíciles.
Ella lo miró, pensando que para ella también iba a ser difícil. Las horas que pasaban en la cama era el único momento que tenían para ellos, el único momento que ella sentía un respiro de los sentimientos que se habían ido acumulando a lo largo de la cena. _____ se sentaba a la mesa, enfrente de él y se lo comía con los ojos, ya que durante todo el día le había echado mucho de menos, pero él casi nunca le devolvía la mirada, y casi nunca le hablaba. Por eso los momentos que pasaba en la cama con él significaban tanto para ella. Y estaba dispuesto a negárselos también, los momentos más placenteros de toda su vida. Pero no podía oponerse a él, a pesar de que pensaba que no era necesario hacer todo aquello. Sólo estaba embarazada de seis semanas y media. ¿Cómo podría suponer un peligro hacer el amor con él en aquel estado?
-_____, por qué no me respondes -le dijo Wilma impaciente-. ¿Se está portando Tom mal contigo?
-No, claro que no. Es muy amable desde que le dije que estaba embarazada.
-Me alegra oírte decir eso, porque en la oficina se está comportando como un verdadero ogro. Tiene a una mujer hermosa, que va a tener un hijo, y se comporta como si le doliera la cabeza continuamente.
Las palabras de Wilma provocaron una enorme satisfacción en _____. Estaba claro que él echaba de menos sus noches juntos, tanto como ella. Wilma ya había hecho suficiente, manipulando sus vidas. Si se hubiera enterado de que sus protegidos no estaban durmiendo juntos, seguro que hubiera empezado a trazar algún plan para conseguirlo. _____ sabía que Tom odiaba ese tipo de cosas. Pero sentía ganas de matar a ese estúpido doctor que le dijo a Tom que si su mujer estaba preocupada, podrían abstenerse de hacer el amor hasta que pasaran los tres meses.
-Me sentiré más contenta sin verle unos días -le dijo Wilma. _____ se volvió y la miró.
-¿Qué quieres decir? ¿Se va Tom de viaje?
-¿Es que no lo sabes? Se va a Gold Coast mañana. No sé por qué. No creo que podamos conseguir el trabajo de ese casino, por mucho que lo intente.
-¿Qué casino?
Wilma la miró, como compadeciéndose de ella.
-Parece que no te informa de nada. Ten cuidado, porque al final puedes terminar como una de esas esposas de un mafioso, sin ver nada malo en nada, sin enterarse de nada malo. Pero si quieres saber algo, pregúntamelo. Soy una mina de información.
-Pues cuéntame lo del casino.
-Está bien, nosotros somos una de las empresas que hizo una oferta para poner un casino en Gold Coast. Yo le sugerí a Tom que bajáramos nuestra oferta, pero es tan arrogante que cree que para conseguir el éxito no es necesario rebajar nada. Yo intenté convencerlo de que los tiempos habían cambiado desde que su padre se había ganado a pulso la reputación de hacer cosas de calidad. Cree que si se relaciona con quien se tiene que relacionar y cena y bebe con ellos, en algún momento les puede convencer.
-Y tú no piensas lo mismo.
-No, yo habría firmado ese contrato hace tiempo y habría seguido adelante. Me sorprende que insista tanto y que quiera intentarlo de nuevo.
_____ se quedó sentada en el asiento de al lado del conductor, del coche de Wilma. Se sintió mareada. No tenía duda alguna de que el viaje de Tom no tenía nada que ver con el casino. Con la única persona que se iría a cenar, sería con alguna de esas rubias impresionantes a las que no había que insistir mucho para terminar en la cama. ¿Cuántos días necesitaría para liberarse de sus frustraciones? ¿Dos, Tres? Seguro que tres, pensó ella. Eso lo mantendría tranquilo hasta pasar el límite de los tres meses.
-¿Has reservado el billete de vuelta? -le preguntó, un poco tensa.
-Sí. Tiene previsto venir el martes por la noche, pero me dijo que a lo mejor lo hacía el miércoles, si necesitaba un día extra.- Tres días. A lo mejor cuatro. Realmente debía sentirse muy mal.

:) SI HAY COMENTARIOS SUBIRE OTRO CAP. KOMO A ESO DE LAS 4 ;) SE LES KIERE

viernes, 12 de agosto de 2011

CAP. 15

A un hotel al lado del mar. Un hotel precioso, con vistas a la playa y al Océano Pacífico, a una habitación tan lujosa que se quedó boquiabierta, pensando que alguien la debió diseñar con el objetivo de tentar a los sentidos. Estaba decorada en ricos colores crema, rojos y oro. Los muebles también eran preciosos. Había un salón, con moqueta roja, dos sofás de cuero color crema y una mesa de café en una esquina, con un balcón que daba al Océano Pacífico. Si se pulsaba un botón que había al lado del interruptor de la luz, el balcón se cubría con unas cortinas casi transparentes, que daba una sensación de sensualidad e intimidad. La habitación no era tan sutil. La moqueta era de color crema, y muy tupida. La cama estaba cubierta con un edredón de terciopelo rojo, con unas sábanas de color crema debajo. No es que _____ viera las sábanas a primera vista, averiguó su color al ver el de las fundas de las seis almohadas que había apoyadas en el cabecero. ¿Sábanas de satén y seis almohadas? _____ todavía estaba moviendo de lado a lado la cabeza, cuando entró en el baño. Casi se le salen los ojos de las órbitas cuando vio las arañas de cristal, la grifería de oro y la bañera que iba de pared a pared, con un inmenso ventanal. Tom, que había observado todos sus movimientos en silencio, se colocó detrás de ella, le puso las manos en los hombros y la echó hacia atrás. Ella se puso tensa inmediatamente. Le intimidaba la posibilidad de hacer el amor a plena luz del día.
-¿Qué te parece? -le preguntó él, con suavidad, mientras le besaba un lóbulo de la oreja.
-Es... es muy bonito.
-Pues por la noche es incluso más bonito -le murmuró Tom al oído-. Más romántico.
-¿Ya has estado aquí antes, verdad? Con una de esas mujeres.
-No, no he estado -negó él-. Pero Harvey sí. Me habló de este sitio cuando le llamé esta mañana y le conté cuál era la situación entre nosotros dos.
-¿Y qué dijo? De nosotros, quiero decir.
Tom soltó una carcajada.
-No pareció sorprenderse. La verdad _____, todo esto ha sido maquinado por Wilma. Anoche le pidió a Harvey que se acercara a ti. Y no es que él no quisiera. Es más, estaba más que dispuesto a seguir adelante si yo no hubiera reaccionado como Wilma esperaba.
Aquello sorprendió a _____. Sabía que Wilma había estado intentando que se liara con Tom, pero implicar en todo ese asunto a Harvey era un poco demasiado. Y se lo dijo.
-Wilma tiene otros motivos, por los que quiere vernos juntos, así -le explicó él-. Esa mujer es muy ambiciosa. Siempre ha querido ser algo más que la secretaria de Kaulitz Property. Quiere más responsabilidades, y para ello quiere que el jefe se interese en otras cosas que no sean el trabajo. Casarse con una persona como tú supondría interesarse por esas cosas...-
Empezó a desabrocharle los botones de nuevo, pero esta vez ella no le dijo nada. ¿De qué hubiera servido? En el fondo estaba deseando que la desnudase, tanto lo deseaba que estaba temblando por dentro. Ella se quedó quieta, mientras le iba quitando toda la ropa, agradeciendo que no hiciera intento alguno por besarla o acariciarla mientras se la quitaba.
Cuando se quedó desnuda delante de él, sus ojos estaban dilatados, la piel le quemaba y el corazón le latía a cien por hora. Pero al verlo a él todo vestido, de pronto se sintió tímida. La tentación de cubrirse con las manos fue muy fuerte, pero se aguantó, y se quedó allí, delante de él, aunque con los puños apretados a sus costados.
-Eres maravillosa -le murmuró él, con los ojos entrecerrados. Cuando le acarició las puntas de los pechos, ella gimió de placer.
-Dios, _____, ¿tienes idea de cuánto te quiero?.- Ella se quedó mirándolo, incapaz de pronunciar una palabra.
-Quiero tenerte ahora -continuó diciéndola, agarrándola entre sus brazos-. No puedo esperar. Lo único que te puedo decir es que no había sentido esto nunca por una mujer antes. No puedo controlarme tanto como lo hice anoche. De verdad, tuve que nadar hasta agotarme para no cometer una locura. Pero esta vez no -le dijo, mientras se la llevaba a la cama-. Esta vez va a ser rápido. No quiero hacerte daño. No quiero asustarte. Pero ha de ser así. No digas que no.-
Pero no esperó a que respondiera. La puso boca abajo en aquella cama inmensa, abrió sus piernas y la acarició durante unos segundos. Ella se puso tensa, cuando oyó que él se estaba quitando la ropa. Pero con la tensión, también se sintió excitada. Se sintió desfallecer, sólo de imaginarse la escena, ella tumbada, con las piernas abiertas, encima del edredón de terciopelo rojo. Cuando la penetró, gimió y clavó las uñas en el edredón, mientras él se metía cada vez más dentro. Y empezó a moverse para arriba y para abajo. Durante unos segundos sintió un placer muy intenso, pero de pronto todo se acabó, dejándola suspendida en un punto que descubrió era muy placentero. Y se quedó allí tumbada, saboreando aquella sensación, feliz y contenta porque no hubiera acabado todo para ella. Oyó el agua del baño. A continuación él la tomó en brazos y se la llevó a la bañera. La sensación del agua caliente fue deliciosa. Se la acomodó entre las piernas y cuando ella lo miró a la cara, quedó sorprendida al ver que la estaba mirando con ojos de preocupación.
-¿Te ha molestado? -le preguntó, con el ceño fruncido.
-Ha sido un primer plato, magnífico -le dijo mientras se abrazaba a él-. ¿Qué hay de segundo?
Él se empezó a reír. -Eres la mujer más maravillosa, bonita, sensual y generosa que he conocido. ¡Nunca se puede uno cansar de ti!
-Me alegra oírte decir eso -dijo ella, un poco sorprendida por su propio atrevimiento. Era una parte de ella que no sabía que existiera, una parte muy erótica. ¿La habría corrompido Tom? ¿O sería aquel lugar?
-Ponte aquí -le dijo él, y la dejó donde había estado sentado, mientras se acomodaba al lado de la ventana. Al principio no le gustó perder el contacto con él, pero de pronto él agarró la esponja y empezó a frotarle los pies, luego las piernas, las rodillas y lentamente fue subiendo cada vez más. El corazón de _____ latía cada vez con más fuerza, cuando se dio cuenta de cuáles era sus intenciones y qué era lo que iba a hacer. Una cosa había sido en una habitación oscura, pero allí en el baño, a plena luz del día. Tragó saliva varias veces, mientras él lavaba sus intimidades, pero cuando dejó la esponja y la besó, ella cerró los ojos. Arqueó su espalda y echó la cabeza para atrás, dejando que su pelo acariciase la superficie del agua. No debería estar haciendo esto, se decía a sí misma. No pasa nada, es tu marido, le decía una vocecilla por dentro. Pero ya era demasiado tarde como para arrepentirse. Con los ojos cerrados se dejó llevar por las sensaciones. No podía luchar contra esos sentimientos. No podía luchar contra él. Oh Dios....
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_____ Y Tom estaban sentados a la mesa, desayunando. Ella con el albornoz, él en calzoncillos blancos, cuando sonó el teléfono. Aquel sonido les pareció tan extraño, después de aquellos dos días, que se miraron sorprendidos.
-Probablemente sea de recepción -dijo Tom-. Les llamé cuando estabas en la ducha, para que prepararan la cuenta. A lo mejor quieren saber cuántas botellas de champán nos hemos bebido.- Tom se levantó y se dirigió, con pies descalzos por la moqueta roja, a responder el teléfono. _____ lo miró con admiración, pensando que ya no le intimidaba tanto el tamaño de su cuerpo Ni siquiera su comportamiento tan autoritario la intimidaba. Tenía la sensación, de que en el futuro, cuando le diera alguna orden, o la mirara con desaprobación, no se pondría a temblar de miedo, sino que se sonreiría por dentro. Porque en realidad este marido que tenía ladraba, pero no mordía. Pero debajo de aquella agresiva y a veces complicada personalidad, había una persona amable y considerada, que no siempre lograba ocultar. _____ pensó que nunca más iba a tener miedo de él.
Sus pensamientos fueron interrumpidos, por los gritos que daba él al teléfono.
-¿No podías haber solucionado eso por ti misma, Wilma? No creo que dar una fecha para una oferta pueda ser clasificado de urgente.
Cuando _____ lo miró un poco sorprendida y quizá como recriminándole su comportamiento, él le guiñó un ojo, mientras continuaba criticando a Wilma.
-Supongo que no tendré más remedio que suspender mi luna de miel e ir a la oficina cuanto antes –le dijo, mostrándose impaciente-. Si así es como me demuestras que sabes tomar decisiones, me parece que tendré que volver a considerar la idea de ascenderte. No, no, ya es demasiado tarde. Ya he perdido fe en ti. Estaré allí a la una. Y por favor mira a ver si puedes estar en la oficina, y no comiéndote uno de esos horribles sandwiches de queso que te gustan tanto.- Y colgó, y le dirigió una sonrisa maliciosa. _____ estaba horrorizada. Ya había decidido ir a la oficina de cualquier forma, después de dejarla en casa, por la mañana.
-Tom, eso ha sido una crueldad -le dijo, cuando él se sentó a la mesa, sonriendo aún con maliciosa satisfacción.
-¡De eso nada! -gritó él-. Esa manipuladora necesita que alguien le diga las cosas claras. Todavía no la he perdonado que te vistiese como una fulana y luego enviara a Harvey para que me diera celos. Esa mujer es insidiosa.
-Te gusta-señaló _____, un poco indignada-. ¡Ya mí nadie me arregló como a una fulana! Estaba muy guapa.
-Debajo de aquel vestido no llevabas nada.
-¡No es verdad! Lo único que no llevaba era sujetador.
-Contigo, eso es suficiente para que un hombre se le pongan los pelos de punta. Por no mencionar otras partes de la anatomía humana.
-No seas tan grosero -contraatacó ella, agitada cuando sintió que sus mejillas se sonrojaban. Era increíble, sólo un minuto antes había pensado que Tom ya no iba a ser capaz de desconcertarla de nuevo. Pero estaba confundida-. Creí que te gustaba mi cuerpo -le dijo ella, con un tono un tanto infantil y triste.
-Y sabes perfectamente que me gusta. ¿Por qué crees si no que no te he dejado que te vistieras estos dos días? Y ahora que me doy cuenta, ¿qué haces con ese albornoz encima? ¡Quítatelo ahora mismo!
-No, no lo haré -le contestó ella indignada, decidida a no comportarse como si fuera la esclava de sus deseos, incluso aunque antes hubiera disfrutado con ello-. Ya que has decidido que se ha acabado la luna de miel, no me voy a sentar más desnuda a la mesa contigo.
El entrecerró los ojos de forma amenazante, y ella tembló por dentro. Pero estaba decidida a no exteriorizarlo.
-Me gusta mucho hacer el amor contigo, Tom -le dijo intentando no tartamudear-. Pero hay un momento y un lugar para todo. A Bill no le hubiera importado que me hubiera convertido en tu esposa de verdad, pero no le hubiera gustado que me corrompieras.
-¿Corromperte? ¿Crees que estar desnuda con tu marido es corromperte?
-Hay formas de estar desnuda y formas de estar desnuda -le respondió, dándose cuenta de que se estaba empezando a excitar-. Y hay maridos y maridos. Sé perfectamente que tú no me amas, pero sí me gustaría sentir eso cuando estamos en la cama, me gustaría sentir que estamos haciendo el amor. Quiero sentirme como si fuera tu esposa, no una puta!!!


HAY CAP. EN CONFECIONES!!! ESPERO Q LES GUSTE ;)

miércoles, 10 de agosto de 2011

CAP. 14

Cuando él la alejó un poco de él y después la cubrió con todo su cuerpo, agarrándola de la cintura, ella intentó protestar. Pero no pudo seguir protestando cuando le puso la mano en la barbilla y le giró la cara, para poderla besarla en su boca jadeante. Una vez más ella se entregó, pegándose a él, retorciéndose de placer. Su segundo orgasmo fue incluso más tumultuoso que el primero, dejándola después totalmente sin fuerzas. Pero aquella vez, sin embargo, él la abrazó, de forma posesiva. Con una mano en un pecho y la otra en su estómago.
-Guapa -le murmuró, besándola la oreja, el pelo, el cuello-. Guapa...
_____ suspiró, dándose cuenta de que, por extraño que pudiera parecer, se sentía más mujer de Tom que de Bill. A lo mejor aquello sólo era en un plano sexual, pero el sexo era una fuerza muy poderosa, muy placentera y que podía convertirse en una adicción. Y mientras se decía a sí misma que sólo la lujuria había impulsado a Tom a su cama esa noche, que cualquier mujer hubiera servido para lo mismo, no pudo evitar sonreír en aquella oscuridad, sintiendo, por intuición femenina, que le había dado más placer que cualquier mujer le había dado durante mucho tiempo. _____ estaba en sus brazos, sus cuerpos todavía juntos, cuando recordó el comentario que había hecho sobre que Bill no había sido su único amante. Se puso un poco tensa.
-¿Qué te pasa? -le dijo-. Dime...
-Me preguntaba, por qué piensas que he estado con otros hombres, aparte de Bill.
-¿Quieres decir que Bill fue tu primer amante? -le preguntó.
Ella asintió.
-¿Disfrutaste en la cama con él? -le preguntó él, con cierta tensión en la voz-. ¿Te dejó satisfecha?
El tono con el que se lo preguntó, sugería que él ya sabía que Bill no había sido el mejor amante del mundo. ¿Se lo habría contado Bill? ¿O es que la primera mujer de Bill se había quejado abiertamente de su incompetencia en la cama? _____ apretó los dientes. Tom había pretendido que no quería lo que debía ser de su hermano. Pero al final lo había tomado. Y sin piedad. Y además quería compararse con su hermano en la cama. No estaba dispuesta a despreciar a su amado Bill. No estaba dispuesta a que Tom pensara que él era capaz de ganarle en todo. Podía ser que tuviera su pasión, pero nunca tendría su amor, ni su lealtad.
-Pues claro que disfruté -le dijo, con resolución-. Yo amaba a Bill. Algunas veces, hacer el amor es una unión de almas, más que de cuerpos.
-¿De verdad? -le dijo, mientras le acariciaba de nuevo el pecho, jugueteando, hasta que ella no tuvo más remedio que morderse el labio, para no gritar de placer-. Entonces supongo que hubieras preferido que yo me hubiera puesto a leerte una poesía, en vez de hacer lo que hemos hecho. O quizá, hubieras preferido estar oyendo a Mozart, como música de fondo.
-No seas cruel, Tom -le dijo, con los ojos llenos de lágrimas.
-Pues puedo ser cruel -le contestó, dándole la vuelta y mirándola a la cara-. Soy un oportunista, mi querida esposa. No me mires con esa cara. ¿No te has dado cuenta de que de esta forma hemos consumado nuestro matrimonio? He aceptado tu oferta. Decidí esta misma noche que sería un tonto si no la aceptara. Eres joven y hermosa, y serás una madre maravillosa.- Al ver la cara que ponía se empezó a reír y continuó diciéndole:
-¿No me digas que no has pensado en esa consecuencia de lo que hemos estado haciendo esta noche? Los dos nos olvidamos de todo, cuando nos provocan, ¿no es verdad? No te dé vergüenza, cariño. A mí me gustan las mujeres un poco salvajes. Y ahora tú eres mi mujer. No te confundas. Bill puede tener tu alma y tu amor. Yo tomaré lo que él ya no puede usar más..- Y a continuación le dio un beso en la boca, demostrándole, con unas cuantas caricias con la lengua, que ella le pertenecía, en lo que a lo sexual se refería.
-Creo que eres un malvado -le dijo.
-Y yo creo que tú estás muy bien -contestó, acariciándole el trasero-. Y ahora me voy a mi cama. Será mejor que descansemos, porque mañana te vienes conmigo de viaje.
-¿Dónde?
-No lo sé todavía. A algún sitio con buen servicio de habitaciones y una buena cama..- _____ sintió que el corazón le latía con fuerza. En su imaginación ya estaba en aquel hotel, en aquella habitación y en aquella cama, con él.
-¿Pero qué le diremos a tu madre? -le preguntó.
-La verdad. Que hemos decidido hacer realidad nuestro matrimonio y que nos vamos de luna de miel.


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-¡Eso es maravilloso! -exclamó Maud, cuando Tom se lo dijo durante el desayuno-. ¿No crees que es maravilloso, simone?
-Supongo que sí -dijo simone, con desgana, mirando a su hijo y después a _____, quien confió en que ni simone, ni Maud hubiera sacado la conclusión de que la luna de miel ya había empezado.
_____ cerró los ojos y se puso a recordar. Dios mío, casi ni se lo podía creer ella misma. Cuando se despertó esa misma mañana, sola en su cama, todo parecía irreal, hasta que Tom llamó a la puerta y entró en la habitación, recogiendo del suelo el camisón. _____ había pensado en recogerlo ella misma, pero se había quedado dormida. Cuando ella se cubrió su desnudez con la sábana, él empezó a reírse y la ordenó que se vistiera y fuera a desayunar tan pronto pudiera, que fue lo que hizo. Si Tom la ordenaba saltar, ella saltaba.
-¿Dónde os vais? -preguntó Maud, muy contenta.
-Mira Maud -le reprochó Tom, sonriendo-, nadie dice dónde se va de luna de miel. Le dejaré un número de teléfono a Wilma, con instrucciones de que sólo lo puede utilizar si es algo urgente. _____ y yo queremos paz y tranquilidad.
-Claro, claro -dijo Maud, sonriendo también-. No nos gustaría estropearos vuestra luna de miel. ¿Verdad, simone?
Simone parecía pensar que _____ había abandonado el recuerdo de su hijo Bill por un hombre más guapo, con más éxito y más joven. Miró a Tom con una especie de resentimiento y luego a _____, un poco decepcionada. _____ también se sintió resentida, de alguna manera. Si a Bill no le había importado, ¿por qué le iba a importar a su madre? Además, no había podido evitarlo. Tom la había hipnotizado y ella no pudo resistirse. Incluso estar sentada con él a la mesa, tomando el desayuno, era una verdadera agonía. Sólo de acordarse de la forma en que le chupó sus pechos, sus manos en su trasero, su cuerpo contra el de ella. _____ se estremeció y lo miró. Él le devolvió la mirada, su cara fría, para nada igual a la cara que había visto la noche anterior, a la luz de la luna, una cara torturada por la pasión. Iba a hacer lo que estuviera en sus manos para ver esa cara de nuevo.
-Come. _____ -le sugirió él, con suavidad-. Tienes que hacer las maletas.
simone fue a su habitación mientras _____ estaba haciendo las maletas. Por la forma de caminar estaba claro que posiblemente, por primera vez en su vida, iba a enfrentarse a un problema, en vez de protestar, criticar o esconder la cabeza bajo la tierra.
-_____, querida -empezó a decirle. _____ reprimió su irritación y la miró.
-¿Sí?
-¿Estás segura de lo que vas a hacer? Quiero decir, Tom no es como Bill. Bill era un romántico, mientras que Tom es más como su padre. Un hombre muy físico, ya sabes a lo que me refiero...
_____ sabía a la perfección, a qué se refería. simone le puso una mano en el brazo.
-¿No estarás haciendo esto por Bill, verdad?
-¿Por Bill? -repitió _____. simone se ruborizó.
-Es que como os hizo prometer a Tom y a ti que os ibais a casar, lo mismo piensas que es una forma de estar cerca de Bill, estando con su hermano. Pero no es lo mismo, _____-le advirtió, con voz de pánico-. No será lo mismo. Tom no es como Bill. Es igual que su padre.
_____ pensó que el padre de Tom tenía que haber sido también un hombre al que le gustaba mucho el sexo, y que simone no lo había podido soportar. A lo mejor nunca le había gustado el sexo en absoluto. A lo mejor la virilidad de su marido la había asustado. Por eso, a lo mejor, él había tenido que recurrir a otras mujeres, para satisfacer su necesidad física. _____ miró la cara pálida de la mujer, sintiendo pena. Pobrecilla... Pero no iba a dejar que aquella mujer pensase que estaba haciendo un sacrificio, o que no sabía lo que Tom era. Agarró las manos de simone y las acarició.
-No te preocupes, simone. Yo sé, mejor que nadie, que Tom no es como Bill, pero eso no quiere decir que no sea un buen hombre, un hombre del que puedo estar orgullosa como marido. Hemos pensado esto cuidadosamente. Yo quiero tener hijos, y Tom también. ¿Sabías que su primera mujer se negó a darle hijos? ¿Sabías que fingió estar intentando concebirlos, pero que se estaba tomando la píldora? Por eso se divorció Tom de ella.
Aquello impresionó a simone
-No lo sabía. Pobre Tom.
-Sí, pobre Tom. Tu hijo pequeño también tiene sentimientos, simone . Está hecho de carne y hueso, igual que Bill. A veces creo que se te ha olvidado...
_____ permaneció unos segundos en silencio, para que simone pudiera asumir lo que le acababa de decir.
-Un niño puede salir adelante bien sin el apoyo de su padre -añadió _____-. Pero no hay nada como el amor de una madre. Al menos Bill sí lo tuvo.- simone la miró horrorizada.
-¡Pero yo quiero a Tom también! -insistió-. Siempre lo he querido.
-No lo dudo, pero nunca se lo has demostrado.
-Yo... yo... -simone se sentó en la cama, claramente preocupada-. Tom nunca parecía necesitar mi amor como lo necesitaba Bill....
_____ no quiso profundizar más en el tema, y cuando simone abandonó la habitación, al cabo de unos minutos, confió en que con aquella conversación se hubiera conseguido algo. Era una especie de ironía, que ella estuviera hablando de la relación de Tom con su madre, o que le hubiera defendido tan fervientemente, cuando no estaba nada segura de él. Todo era muy confuso.
-¿Qué diablos le has estado diciendo a mi madre? -le preguntó él, entrando en la habitación, cuya puerta estaba aún abierta-. La encontré en las escaleras e hizo una cosa muy extraña. Se paró y me dio un beso y un abrazo, me dijo que me quería y que me deseaba toda la felicidad del mundo.
-A lo mejor es que se ha arrepentido de su comportamiento en el desayuno.
-Y a lo mejor yo soy Jack el Destripador -le respondió él-. Ya veo que has estado haciendo de las tuyas.
-¿A qué te refieres?
-No importa. Prefiero no obstante lo que haces cuando te quitas la ropa -le dijo, mientras la abrazaba y besaba, sin soltarla, hasta que se quedó casi sin respiración.
-La puerta está abierta -protestó ella, cuando él empezó a desabrocharle los botones de su vestido-.Podría entrar alguien.
Le abrochó otra vez los botones.
-Lo que daría por vivir en una casa para mí solo, donde no me tuviera que preocupar por cerrar ninguna puerta, o de que alguien nos pueda interrumpir. No, no digas nada. No tengo ninguna intención de trasladarme. No soy tan cruel. Por eso es por lo que nos vamos de viaje hoy. Te quiero toda para mí durante un tiempo -le dijo él, con voz ronca, agarrándola de la coleta que se había hecho con el pelo-.
Me encantaría ver este pelo tan bonito sobre una almohada. Pienso hacer muchas cosas contigo…
Inclinó la cabeza y le besó en los labios. Cuando ella abrió la boca, invitándolo a que introdujese la lengua, él, de pronto, se retiró, soltó la coleta, se dio la vuelta y salió de la habitación.
Su corazón palpitó con fuerza al verlo marchar, dejándola totalmente confundida. Se le estaban escapando las cosas de las manos. ¿Dónde la llevaría de luna de miel?

lunes, 8 de agosto de 2011

CAP.13

-Dios mío, eres como una niña perdida en el bosque. Alguien como Harvey te podría comer de un solo bocado.
-¡Eso no es verdad!
-Claro que sí. Vi lo que estaba haciendo, manoseándote por debajo del vestido. Y vi que no ponías cara de que te gustara mucho. Pero no le dijiste una sola palabra. Le dejaste. Si sales con él, podría intentar más cosas. ¿Y qué harías? ¿Te quedarías callada, mientras él recorriera tu cuerpo hacia partes no tan inocentes como tu espalda...?
-¡Para! -le gritó, con la cara roja como un tomate-. ¡Para! Ya lo he entendido. Me he portado como una tonta.
-No, no eres tonta. Lo que pasa es que alguien tiene que decirte estas cosas bien claras, si quieres sobrevivir en este mundo. Con Bill vivías en una fantasía, _____. Nada era real. Mi hermano siempre estaba intentando escapar de la realidad. A lo mejor no tendría que protegerte. A lo mejor ya ha llegado el momento de que conozcas el mundo de verdad, a los hombres de verdad.
-¿Qué quieres decir? -le preguntó ella, con un nudo en la garganta.
-Sabes perfectamente lo que quiero decir.
_____ abrió los ojos, sintiendo miedo, pero él no la estaba mirando. Él la estaba mirando la boca, mientras la atraía hacia sí, poniéndole una mano en el cuello, detrás del pelo, y la otra en el mismo sitio que Harvey había puesto la suya. Pero sin embargo, no sintió repulsión por la mano de Tom.
-No debería estar haciendo esto -murmuró él, con su boca pegada a la de ella. La besó y la abrazó con fuerza. Cuando él retiró la boca un instante, ella tomó aire, pero inmediatamente la volvió a besar, metiéndole la lengua en la boca. Ella acercó sus caderas a su cuerpo, intentando sofocar una necesidad que nunca antes había sentido. De pronto, él apartó la boca con tanta brusquedad que ella quedó confusa durante unos segundos, lo miró, con la boca entrecerrada. Él la abrazó y le puso la boca en el cuello.
-Dime que me quieres -le dijo, con voz espesa.
-Te quiero -susurró ella, con voz temblorosa.
-¿No cambiarás de opinión si te dejo marchar?
-No.
-Quiero que te vayas a tu habitación y me esperes allí. No bajes otra vez.
-Está bien -le dijo ella.
-Subiré en cuanto todo el mundo se haya ido.
Ella asintió, incapaz de oponerse a su voluntad. En aquel momento habría hecho cualquier cosa que le hubiera pedido.
-Bésame antes de irte -le pidió.
Y ella lo besó, invitándolo a que le metiera la lengua en la boca otra vez, demostrándose, sin palabras, que le deseaba.
-Todavía no es media noche -se oyó una voz, que la sacó de su ensimismamiento. Tom apartó su boca y se volvió, todavía sujetándola contra él, de forma muy posesiva. Wilma estaba muy cerca de ellos, observándolos con cierta satisfacción en la cara.
-A _____ le ha entrado dolor de cabeza -le informó Tom-. Y ha decidido irse a la cama temprano -se inclinó y le dio un beso en la mejilla-. Buenas noches, cariño. Te iré a ver un poco más tarde
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_____ se descubrió a sí misma dando las buenas noches a una sorprendida Wilma y yéndose a su habitación, como si la hubieran hipnotizado. Cuando llegó a su habitación, cerró la puerta con llave, pero no para no dejar entrar a Tom, sino para no dejar entrar a la gente que pudiera hacer preguntas difíciles de contestar. Tom se lo había advertido, pero ya era demasiado tarde. La había puesto en un camino que nunca antes había recorrido, un camino peligroso, pero muy atractivo, un camino mucho más poderoso que la conciencia, la lealtad o incluso el amor. Era un camino primitivo, que prometía placeres que no se satisfacían con el cuerpo, sino con el alma. Y se daba perfecta cuenta de que irse a la cama con Tom, no iba a ser igual que con Bill. Iba a ser una experiencia física, pura y simple. Siempre había creído que ella no era capaz de hacer ese tipo de cosas. Pero estaba equivocada. Cuando se aseguró de que la puerta estaba cerrada, se empezó a desnudar, quitándose incluso los pendientes, y se duchó, sintiendo el agua en su piel, como nunca antes la había sentido, sintiendo su cuerpo, como nunca antes lo había sentido. Cerró los ojos y levantó la cabeza al chorro de agua, recordando lo que había sentido cuando Tom la besó. Sintió un escalofrío, pero siguió pensando en ello, mientras que se frotaba con el jabón el estómago y las caderas. Cuando se tocó los pechos, se quejó de placer, al sentir la superficie resbaladiza contra sus pezones. Cuando ya no pudo soportar más aquella sensación, dejó caer el jabón y dejó que el chorro de agua caliente recorriera todo su cuerpo.
Cuando terminó de ducharse, se quedó desnuda, quitándose las horquillas del pelo, cepillándoselo. Pensó quedarse desnuda esperándolo, pero al final se puso un camisón. Era un camisón de color crema, con un lacito en la cintura, que resaltaba sus pechos. Se sentía tan excitada que casi no podía soportarlo. Cuando terminó de prepararse y ponerse un poco de colonia, se tumbó en la cama y esperó hasta que se fue el último invitado y la casa se quedó en silencio, En ese momento, se levantó, temblando, sintiendo la tela contra sus muslos desnudos, mientras se dirigía hacia la puerta, para abrir la cerradura. Justo en ese momento empezó a temblar, de forma violenta. Sabiendo que no podía quedarse en la cama esperando, se dirigió hacia la ventana y miró la terraza, en la que ya no había nadie. Se preguntó cuánto tiempo tardaría él en llegar, cuánto la haría esperar. Confío en que no fuera demasiado.
El sonido de alguien tirándose a la piscina, la sacó de su estado de ensimismamiento. Sus ojos brillantes, se dirigieron hacia la figura que nadaba. Era Tom, por supuesto. No había otro hombre en Kaulitz House.
_____ lo observó nadar, haciendo largos, sin sacar casi la cabeza del agua. De pronto, cuando ya empezó a temer que podría estar haciendo largos hasta ahogarse, salió del agua, dejando que el agua escurriera de su cuerpo, formando un pequeño charco a sus pies. _____ lo observó. Era la primera vez que veía a Tom casi desnudo, desde que llegó a Kaulitz Hall, con tan sólo un bañador negro puesto. Aquella imagen casi le hace perder el aliento. Siempre le había sorprendido su tamaño y su fuerza, incluso aunque llevara puesto uno de sus caros trajes, pero sin ropa parecía incluso más grande.
Viéndolo allí, a la luz de la luna, respirando después del esfuerzo físico, presentaba una imagen muy similar, pensó _____, a la de un hombre primitivo que acababa de cruzar un río crecido. En un momento se dirigiría a su cueva, donde su mujer estaría esperándolo, con la comida calentándose al fuego. Pero ese hombre de las cavernas no tenía hambre de comida, tenía hambre de otras cosas diferentes. _____ se imaginó que se acercaba a ella, la agarraba por el pelo, doblaba su cuerpo y chupaba uno de sus pechos desnudos, como si fuera un niño hambriento, antes de llevársela a la cueva y saciar su hambre, no una sola vez, sino varias. Todavía estaba en esa fantasía, cuando Tom miró hacia arriba y la vio mirando por la ventana. Sus miradas se encontraron y ella no pudo respirar mientras permanecieron mirándose. A continuación, él apartó la vista y entró en la casa. Ella se dio la vuelta, y jadeante se quedó mirando la puerta. De pronto se abrió y apareció él, su cuerpo iluminado por la luz del pasillo. Ella se humedeció los labios, feliz porque no hubiera dejado encendida ninguna luz en la habitación. Entró y cerró la puerta con llave. Ella sintió un vuelco en el corazón. Se acercó a ella, a grandes pasos. _____ lo miró con los ojos muy abiertos, sintiendo que los nervios la consumían.
Le quitó el camisón y lo tiró a un lado, antes de tomarla en brazos y llevarla a la cama. La abrazó y ella sintió su cuerpo húmedo, la miró con ojos de deseo, la tumbó sobre el edredón y se desnudó él también. _____ quedó sorprendida por la velocidad con que se desarrollaban los acontecimientos, incapaz de decir una palabra. Cuando él le abrió las piernas, ella suspiró y volvió a suspirar cuando él, como si hubiera sabido sus fantasías, la agarró del pelo, la echó para atrás y empezó a chupar su pecho. Se acurrucó contra sus pechos, los chupó, los mordió. Ella se abandonó completamente a aquella experiencia. Ni siquiera reprimió sus gritos de placer. Nada podía pararla. No era consciente de nada. Sólo podía vivir aquel momento, sintiendo la boca de Tom en su pecho. No sabía lo que iba a pasar con ella aquella noche. Sólo sabía que estaba dispuesta a hacer lo que él quisiera. Era suya, para que hiciera con ella lo que le apeteciera. El le atormentó con el otro pecho, antes de dejarla tumbarse otra vez en la cama, momento en el que empezó a besar todo su cuerpo. Nunca antes había soñado que su cuerpo escondiera tales encantos. Tom parecía conocerlos a la perfección, sin embargo. Le demostró su experiencia con las mujeres, haciéndola alcanzar casi el éxtasis.
-No, no pares -le pidió ella, cuando él dejó de hacer lo que estaba haciendo.
Y no paró. Porque lo único que hizo fue poner su cuerpo, donde habían estado sus manos y sus labios, haciéndola jadear al darse cuenta de que todo lo que había en su cuerpo era largo. Cerró los ojos al sentirlo dentro de sí.
Cuando logró entrar en ella, _____ abrió los ojos. Se sentía plena de satisfacción. No podía ver lo que Tom sentía, porque no la estaba mirando. Tenía las manos en su trasero, concentrándose en la zona donde sus cuerpos estaban unidos. Aunque no le veía la cara, sabía que estaba saboreando esa unión. Movió las manos hacia sus caderas y la levantó un poco de la cama, tirando de ella hacia él. Echó la cabeza para atrás y un rayo de luna le iluminó la cara, revelando una cara torturada por el placer. Parecía como si le doliera, mientras subía y bajaba su cuerpo lentamente, tirando de ella hacia él. Pero _____ no sentía dolor alguno. Lo único que sentía era un placer inmenso. Era como estar en un mar embravecido, se imaginó subida en la cresta de una ola y bajando por la pendiente, para ser subida otra vez por otra, incluso más alta. Subió cada vez más alto, y los quejidos de placer de pronto se convirtieron en gritos. Se abrió de piernas, jadeó y apretó los ojos, cuando sintió que el placer se convertía ya casi en dolor. ¿Sería aquello lo que él había estado sintiendo todo el rato? No, seguro que no. No hubiera sido capaz de soportarlo.
-No, no -se quejó ella, antes de sentir una sensación tan punzante y eléctrica, tan excitante que no pudo evitar gritar. Se agarró al edredón y sintió que su cuerpo era invadido por oleadas de placer. _____ se dio cuenta de que aquello era lo que la gente llamaba punto álgido, resultado de hacer el amor, lo definitivo. Se dio cuenta de que aquello nunca podía haberlo experimentado con Bill. La única vez que se fue a la cama con él no había sentido nada parecido a lo que estaba sintiendo en ese momento. Pero Tom había conseguido que su mente y su cuerpo entrasen en una especie de frenesí desde el primer beso que le dio aquella noche, a pesar de que ninguno estaba enamorado del otro. Ella pronunció su nombre, y le preguntó cómo era posible sentir aquello cuando no estaba enamorada de él; le pidió que la consolara en su confusión, que la abrazara, hasta liberarla de aquel cataclismo.
Pero él no dijo nada. Se quedó quieto donde estaba, hasta que su cuerpo se estremeció dentro de ella, hasta que sus propios espasmos cesaron y se quedó inmóvil y agotada. Después, él se salió y se derrumbó en la cama, al lado de ella, dejándola emocionalmente vacía, pero físicamente tan saciada que ni siquiera tenía fuerzas para respirar. Ella dio un último suspiro, volvió la cabeza y lo miró. Tenía los ojos cerrados, su pecho subía y bajaba, como si hubiera estado corriendo en una carrera. La luna iluminaba la habitación, por lo que podía ver perfectamente su cuerpo. Miró su pecho, sus caderas y su miembro todavía medio en erección. ¿Querría decir aquello, que quería hacerlo otra vez? Solo de pensarlo, le entró pánico. Tragó saliva y se quedó mirando el techo. ¿Podría soportar estar en el filo de la navaja otra vez, tan seguido?
_____ jadeó, cuando de pronto sintió que le ponía una mano en el estómago, mirándolo a los ojos, cuando empezó a acariciarle todo el cuerpo. Se había puesto de costado, con los ojos entrecerrados, mientras continuaba moviendo la mano hacia arriba, hacia su pecho, acariciándole los pezones, hasta que se ponía duro como una piedra. Ella empezó de nuevo a jadear.
-Si lo hubiera sabido, habríamos hecho esto antes.
-¿Saber qué?
-Que Bill no fue tu primer amante... -bajó la cabeza y chupó su pecho, por lo que no pudo ver la cara de sorpresa que puso ella. Pero no pudo responder, porque su cabeza ya estaba empezándole a dar otra vez vueltas. Pero sentía que iba a ser peor porque esa vez ya sabía lo que la esperaba.

CAP. 12

En la casa de los Kaulitz había una tradición. Todos los años, se celebraba una fiesta el día primero de año, para los empleados de Kaulitz Property Developments. Pero aquel año había un problema. _____.
¿Cómo iba a ser presentada? Ningún empleado de los Kaulitz, aparte de Wilma, sabía que era un matrimonio de conveniencias. Aunque más parecía un matrimonio de inconveniencias, a juzgar por la cara de frustración que tenía Tom aquellos días.

-Me quedaré en mi habitación -les dijo _____, ante lo cual Wilma, que había ido a ayudar a preparar todo, empezó a protestar. Tom dirigió a su secretaria una mirada para que se callara, pero Wilma no era una mujer que aceptara fácilmente estar callada.

-Sabes que tu madre no lo va a permitir -le recordó ella. Tom dio un suspiró y accedió.

-Diremos que eres una antigua amiga de la familia -le dijo a _____-. Harvey es el único que sabe todo. Le llamaré ahora mismo y le diré que no descubra el pastel.

-No te preocupes, yo lo haré -se ofreció Wilma, solícita-. Tú tienes que ir a por las bebidas que he encargado para esta noche. Al de la tienda le dije que ibas a ir sobre las dos.
Tom miró su reloj.

-Si ya son las dos. ¿Por qué no me lo has dicho antes?

-Te lo dije, pero no me escuchaste. Estabas pensando en otras cosas -terminó Wilma, dirigiendo una sonrisa a _____-.

-Ven _____, vamos a elegir el vestido que tiene que llevar un pariente lejano de la familia.
_____ siguió a Wilma escaleras arriba, resignadas a que le dijeran el vestido que tenía que llevar puesto, los zapatos y los adornos, lo que tenía que hacer con el pelo y cómo maquillarse. Wilma era una organizadora nata. Pero con un gusto exquisito, y _____ se sintió feliz de ponerse en sus manos. Pero cuando estaban a punto de ser las ocho y vio en el espejo del tocador el resultado de las sugerencias de su amiga, ya no sintió la misma alegría. El vestido negro que Wilma había elegido parecía bastante sencillo y elegante. Le llegaba hasta los tobillos, con el cuello alto y redondo, la falda con un poco de vuelo a partir de las caderas. Pero de lo que _____ no se había dado cuenta era de que el sujetador se le iba a ver por un par de sitios. Por los hombros y por la espalda, donde el vestido se abría hasta la cintura.
Decidió no ponerse sujetador, a pesar de que sabía que sus pechos se iban a mover de un lado para otro sin él. Al llevar el vestido negro no se le iba a notar que no llevaba nada debajo. Pero aún así....
Cuando alguien llamó a la puerta y ella se dio la vuelta de repente, pudo comprobar lo que más temía. Los pechos se movieron de izquierda a derecha rozando la tela del vestido, haciéndola consciente de su desnudez. Se sonrojó y caminó hacia la puerta, con los zapatos negros de tacón alto que Wilma había elegido, con paso corto, decidida a permanecer en algún rincón toda la noche y no moverse del sitio. Estaba muy nerviosa y para nada acostumbrada a todo ese tipo de vida social, ya que su juventud la había pasado en una granja. Deseó, con todas sus fuerzas, que Tom no hubiera accedido a la propuesta de Wilma, que la hubiera dejado permanecer en su habitación toda la noche.
_____ abrió la puerta, esperando que fuera Wilma, que se había ido y le había dicho que volvería a las ocho para acompañarla hasta la fiesta.

-¡Oh! -exclamó, al ver a Tom, con su chaqueta negra y su pajarita-. Cre... creía que era Wilma.

-Está por ahí, dando órdenes. Me dijo que te viniese yo a buscar. Y ya veo el porqué.

-¿Qué... qué quieres de... decir? -tartamudeó ella. _____ se sonrojó, avergonzada, al darse perfecta cuenta de lo que Tom había querido decir.
Wilma todavía seguía empeñada en su idea de unirlos. No sabía bien por qué. ¿A ella qué le importaba?
-Apuesto que el peinado también es obra de Wilma -le dijo él, _____ se mordió el labio. Al principio se había recogido el pelo, como de costumbre, pero Wilma se lo deshizo.

-Nada de coletas de colegiala o moños de abuela esta noche -había insistido-. Yo te peinaré.
Y eso fue lo que hizo, dejándola su pelo sedoso y oscuro suelto, adornándolo con algunas horquillas.
Cuando terminó de arreglarla, le puso unos pendientes de cristal negro, que le daban también un aire muy sensual.
-Un regalo mío -le había dicho Wilma, dándole un beso en la mejilla.
_____ había imaginado lo que Wilma estaba tramando, pero no supo cómo pararla.

-No hagas eso, _____-le advirtió Tom.
-No estoy haciendo nada -le dijo, sintiéndose horrible.
-Estás dejando que Wilma te manipule, pero no sabes a lo que estás jugando. Déjame decirte que es un juego muy peligroso, que desconoces completamente. Tú debes estar con hombres amables como Bill. No con gente como yo.
Aquel tono condescendiente la puso furiosa. Lo miró de forma desafiante, levantando su mentón.
-Estoy de acuerdo contigo, Tom. El otro día me equivoqué al ofrecerme a ti. No sé lo que me pasó. No eres ni la mitad de hombre que Bill. Créeme si te digo que no cometeré el mismo error otra vez.
Durante unos segundos, _____ saboreó las mieles del triunfo, sintiendo que había recuperado un poco su orgullo. Pero cuando vio el dolor que reflejaban aquellos ojos marrones, se arrepintió inmediatamente.
-Tom, lo siento. Yo... yo...
-No te disculpes, por Dios. Está bien que digas la verdad. Eso te protegerá. No te compadezcas de nadie.
Durante unos segundos, que parecieron interminables, él se quedó mirándola. Le agarró la mano, se la llevó a la boca y le dio un beso en ella. Un beso suave y cariñoso, que la dejó perpleja. Permanecieron un rato en silencio. Ella se sintió atraída por él al sentir la calidez de su aliento en la palma de su mano, sus labios en su piel. Pero en un momento él abrió los ojos y retiró la boca, dirigiéndole una sonrisa un tanto irónica.
-¿Lo ves? -le dijo-. Incluso yo puedo jugar a ser amable y cortés.
Dolida por aquella farsa, ella retiró la mano.
-Eres un cerdo.
-Puede que lo sea -murmuró él-. Pero no esta noche, bella _____. Esta noche te voy a acompañar durante toda la fiesta y me voy a comportar como un caballero. Pero en cuanto acabe... cuando acabe lo mejor será que te metas en tu habitación y cierres la puerta con llave. Porque estás demasiado sensual para que un cerdo como yo no intente aprovecharse. En especial cuando tú me has dado permiso.
-¡No! -le gritó ella-. ¡Retiré lo que dije!
-No, no lo hiciste. Yo fui el que te rechacé. Ten cuidado, porque puedo cambiar de opinión.
-¡No te dejaré! -protestó ella, casi sin aliento.- Por la forma que la miró, estaba claro que no había nada que pudiera parar a aquel hombre.
-Mañana me marcharé de esta casa -le dijo, casi aterrada-. Wilma me dejará irme con ella.
-Una idea espléndida -le dijo él-. Ojalá se te hubiera ocurrido hace varios meses. ¿Quieres que te deje unos minutos sola para que te tranquilices un poco?.- Ella apretó los dientes e intentó controlar su palpitante corazón.
-Estoy bien -logró decir-. Vamos.
-Como ya te he dicho, _____, tienes agallas. Pero eres una ingenua, una ingenua increíble.
Si no hubiera sido por Harvey, _____ no se habría quedado en la fiesta. Desde el primer minuto que apareció del brazo de Tom, cientos de ojos curiosos se centraron en ella. Y cuando estaba a punto de desfallecer, Harvey apareció y la rescató de entre toda aquella gente. Era un hombre muy amable, que la liberó de Tom, se la llevó a por una copa y encontró un rincón tranquilo y con poca luz, en la terraza, donde se sentaron.
-Cuando oí lo del niño, me dio mucha pena -le dijo, cuando se quedaron a solas-. Pero quizá fuese lo mejor...
-Quizá -suspiró ella.
-¿Y qué vas a hacer ahora?
-No lo sé -dijo, bebiendo del vaso de vino blanco que Harvey había elegido para ella-. Creo que me iré de Kaulitz Hall. Espero que a Wilma no le importe que viva con ella.
-¿Lo sabe Wilma?
-No, todavía no.
-Ya lo suponía.
-¿Y por qué dices eso?
-¿El qué? Oh, por nada en especial. Pero tengo la impresión de que ella piensa que eres feliz aquí.
-Lo he sido -le dijo ella, algo tensa.
-¿Te ha dicho Tom algo, o te ha hecho algo?
-Es un hombre bastante complicado.
-Es verdad. Pero yo no -le sonrió, mostrándose encantador. Pero al cabo de diez minutos de conversación, empezó a buscar con la mirada a Tom. Había unas cuantas parejas bailando al lado de la piscina, pero no estaba allí. _____ se giró en la silla para poder mirar a la sala, que en aquel momento estaba abarrotada de gente joven, muy bien vestida. Parecía que los trabajadores de Kaulitz Property Developments eran todos muy jóvenes. Al cabo de un rato, encontró a Tom, cerca del bar, conversando con una mujer rubia, no mucho más mayor que ella. Centró toda su atención en la chica. Al verla reírse se sintió un poco incómoda. ¡No podía ser que estuviera celosa!
-¿Quieres bailar? -le preguntó Harvey. Ella se volvió y lo miró.
-No sé bailar -admitió. Cuando había tenido la edad suficiente para ir al baile, no se lo habían permitido, ya que su padrastro era un hombre muy tradicional en sus ideas sobre las mujeres. No la habían dejado ir a fiestas, ni a excursiones del colegio. Su madre, cuyo espíritu rebelde había sido domeñado por un hombre al que no le importaba lo más mínimo utilizar los puños para ello, apoyaba a su marido.
-Pero si es muy fácil -le dijo Harvey-. Venga. Deja el vaso de vino y dame la mano -la hizo levantarse-. Ahora, pon un brazo alrededor de mi cuello y sólo tienes que dejarte llevar por la música. Dos pasos a la derecha y uno a la izquierda. Eso es. Muy bien. Lo haces perfecto. Tienes un buen sentido del ritmo.
-Pero no buen sentido común -le dijo Tom sobre el hombro-. Si deja que alguien como tú baile con ella en un rincón oscuro.
Cuando _____ trató de apartarse, para mirar a la cara a Tom, Harvey la sujetó, la atrajo hacia él y le puso la mano en su espalda desnuda. _____ se quedó tan sorprendida, que no se atrevió a hacer nada.
-Le dijo la sartén al cazo, no te acerques que me tiznas -respondió Harvey, mientras seguía moviendo a _____ al ritmo de la música-. Además _____ es completamente libre. Imagino que dentro de poco anularéis vuestro matrimonio. Incluso me ha comentado que se quiere trasladar a vivir a otro sitio. Así que no hagas de perro guardián, porque puede ir con quien quiera y hacer lo que quiera. Y espero que se venga conmigo.- Y diciendo eso la miró y le sonrió de forma maliciosa, acariciándole la espalda. _____ estaba tan sorprendida que era incapaz de hacer nada.
-No, si yo puedo evitarlo -le contestó Tom, agarrándola del brazo y liberándola de los brazos de Harvey. Ella se sintió aliviada de que la librara de aquella mano tan desagradable y de encontrarse en los brazos seguros de Tom.
-Anda vete, Harvey -le gruñó.
-Nunca supiste compartir nada, Tom -le dijo Harvey riendo.
-Esto no es un problema de compartir o no compartir, es un problema de proteger. Deja a _____ en paz.
-¿Y por qué? -se enfrentó Harvey-. Bill no era mi hermano. Yo no le prometí nada. Además, _____ ya no es una niña. Es una mujer bastante crecidita. ¿No te has dado cuenta?
-Sí me he dado cuenta -contestó Tom-. Pero tiene la misma experiencia que una niña.
_____ abrió la boca para protestar, pero lo pensó mejor y permaneció en silencio. Tom tenía razón. No tenía mucha experiencia con los hombres. Si la hubiera tenido, hubiera sabido lo que hacer un momento antes, cuando Harvey la había empezado a sobar de aquella manera.
-De alguna manera se tiene que empezar a adquirir la experiencia, amigo -contraatacó Harvey-. Además, estás hablando como si _____ fuera una tímida virgen. No seas aguafiestas. Si no quieres a la chica, deja que otros hombres lo intenten. Pero no voy a discutir contigo esta noche, que es Noche Vieja. Así que lo mejor que puedo hacer es irme, ya que he prometido pasarme por un par de fiestas. Bueno, _____, te llamaré. Pronto.
Antes de que Tom pudiera contestarle Harvey se había ido. El se volvió enfadado a _____ y la arrinconó contra una pared.
-Supongo que no puedo echarte la culpa de nada -le dijo un poco frustrado-. ¿Pero no reconoces a un mujeriego cuando lo tienes enfrente? Harvey veinte cinco años. Ha amado y dejado a más mujeres de las que te puedas imaginar. ¡No es el hombre indicado para ti!
_____ permaneció en silencio, un poco confusa por lo que Tom le estaba diciendo. ¿Estaría celoso? ¿O sólo enfadado?
-Quiero que el resto de la noche te quedes a mi lado -le ordenó, con cierta brusquedad-. Es evidente que no se te puede dejar sola en esta compañía, y menos con todos estos jóvenes bebiendo cerveza y alcohol, como si no existiera el mañana. ¡Y menos llevando un vestido como el que llevas!
-¿Qué le pasa al vestido? -preguntó, de forma un tanto estúpida.
-Nada... si lo llevara Wilma.
_____ se sonrojó.